Madrid. Nueve de los 13 muertos que este miércoles por la noche fueron arrollados por un tren en la localidad barcelonesa de Castelldefels cuando cruzaban las vías férreas, han sido identificados y son todos de origen latinoamericano, informaron este viernes autoridades españolas.

Entre las víctimas fatales identificadas -ocho hombres y una mujer-, cinco eran ecuatorianas, dos bolivianas y dos colombianas, explicó la consejera catalana de Justicia, Montserrat Tura.

El equipo de forenses continúa trabajando en la identificación de los otros cuatro fallecidos, uno de los cuales podría llevar mucho tiempo.

"Tres de ellos tenemos elementos para creer que podemos llegar a una identificación positiva en las próximas horas o días. Sin embargo, hay unos restos mortales en que va a ser muy difícil esta identificación", explicó Tura en una rueda de prensa en Barcelona.

Las autoridades habían establecido inicialmente en 12 el número de fallecidos, pero a última hora de este jueves elevaron la cifra a 13 tras un análisis más detallado de los restos hallados en el lugar del accidente.

El suceso ocurrió a las 23.25 hora local en la estación de Castelldefels Platja, cuando un grupo de gente que acudía a la playa a celebrar la fiesta de San Juan atravesó las vías tras bajar de un tren urbano y fue arrollado por un tren de alta velocidad que realizaba el trayecto entre Alicante y Barcelona.

De momento no se ha facilitado la identidad de ninguna víctima hasta que así lo autorice el juzgado encargado de investigar el caso.

Sin embargo, algunos medios de comunicación publicaban detalles de algunos de los fallecidos.

El diario El País reveló que uno de los colombianos era superviviente de la erupción del volcán Nevado del Ruiz, en noviembre de 1985, donde falleció parte de su familia.

Un total de 19 forenses, 21 miembros de la policía científica y 35 agentes de investigación, están trabajando en las tareas de identificación en el Instituto de Medicina Legal de la Ciudad de la Justicia de Cataluña, donde han sido trasladados los cadáveres.

De las 13 personas que resultaron heridas, 10 continúan internadas en distintos hospitales de Cataluña, tres de ellas en estado crítico. Otras dos están graves y cinco leves, según los últimos datos de la Generalitat catalana.

Todas las hipótesis del accidente apuntan a que el grupo de personas, principalmente jóvenes, cometió una imprudencia al no utilizar el paso subterráneo de la estación, aunque Renfe, Adi -la empresa encargada de la gestión de la red de ferrocarriles- y las autoridades judiciales han abierto sus respectivas investigaciones.

Este accidente es la peor tragedia ferroviaria en España desde que 19 personas fallecieron en el 2003, cuando dos trenes colisionaron cerca de la población de Chinchilla, Albacete.