Washington. La estrategia de Estados Unidos contra el hambre mundial se enfocará en un pequeño número de países donde los proyectos de colaboración pueden expandir la producción alimenticia local y reducir el hambre crónica, dijo el jueves el Gobierno estadounidense.

Rajiv Shah, jefe de la Agencia estadounidense para el Desarrollo Internacional, esbozó la estrategia gubernamental, llamada Guía para Alimentar el Futuro, durante una conferencia. Describió cómo hacer calzar las donaciones y experiencia internacional con los esfuerzos locales.

Durante la cumbre G8 del año pasado, naciones prometieron US$20.000 millones para combatir el hambre crónica en todo el mundo. Mil millones de personas se ven enfrentadas a la escasez de alimentos, cifra que escaló con el alza de precios del 2008.

La clave para el éxito, dijo Shah, es que los líderes nacionales desarrollen iniciativas contra el hambre, basadas en técnicas probadas que tengan apoyo local.

Un mes atrás, Estados Unidos dijo que se enfocaría en 20 naciones africanas, asiáticas y latinoamericanas.

"Estamos apoyando este enfoque nacional porque sabemos que puede desbloquear el potencial de todos nuestros socios de desarrollo para hacer avances sistémicos sostenibles hacia un futuro de seguridad alimentaria", declaró Shah.

Inversiones y productividad agrícola, junto con desarrollo de mercados locales y nuevas investigaciones darán por resultado más alimentos a un menor precio, dijo el Gobierno.

Los 20 países en el foco son Etiopía, Ghana, Kenia, Liberia, Mali, Malaui, Mozambique, Ruanda, Senegal, Tanzania, Uganda y Zambia en Africa; Bangladesh, Camboya, Nepal, Tayikistán en Asia; y Guatemala, Haití, Honduras y Nicaragua en América Latina.

Oxfam America, un grupo de desarrollo internacional, dijo que el Congreso debía aprobar una petición de la Casa Blanca de US$1.600 millones para apoyar la iniciativa y aprobar una legislación para doblar el gasto estadounidense para desarrollo agrícola en regiones con escasez de alimentos.