Brasilia. A pesar que son discriminadas en el mercado laboral y reciben sueldos inferiores, las mujeres latinoamericanas dedican más tiempo que los hombres al trabajo doméstico no remunerado o de cuidado, y además, su carga de trabajo total -incluyendo las actividades remuneradas-, es mayor.

Según el documento ¿Qué Estado para qué igualdad?, que fue presentado este martes por la Cepal en la Undécima Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, que se realiza entre el 13 al 16 de julio en Brasilia, Brasil, al estudiar la carga de trabajo de hombres y mujeres en la región, se determinó que en todos los casos analizados el tiempo de trabajo total es mayor para las mujeres que para los varones y, en todos los casos, las mujeres son quienes dedican la mayor parte de su tiempo al trabajo no remunerado.

En Brasil, por ejemplo, las mujeres dedican 56,6 horas semanales al trabajo total, mientras que los hombres ocupan 52 horas. En México, ellas dedican 76,3 horas, contra sólo 58,4 de los hombres.

Cifras de 2008 muestran que 31,6% de las mujeres de 15 años o más en la región no tenía ingresos propios, mientras que sólo 10,4% de los hombres estaba en esa condición.

También las mujeres superan a los hombres en materia de desempleo (8,3% contra 5,7%) y aunque la brecha salarial entre los géneros ha disminuido -el ingreso medio de las mujeres pasó de 69% del de los hombres en 1990 a 79% en 2008-, las mujeres siguen estando sobrerrepresentadas en ocupaciones con menor nivel de remuneración, sub representadas en posiciones de alto nivel jerárquico y aún reciben salarios menores para un trabajo de igual valor que el de los hombres.

La secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, afirmó al presentar el documento que “no será posible lograr igualdad laboral para las mujeres mientras no se resuelva la carga de trabajo no remunerado y de cuidado que recae históricamente sobre ellas. En este sentido, es necesario buscar una nueva ecuación virtuosa que incluya al Estado, al mercado y a las familias".

El informe recalca que el trabajo es la base de la igualdad entre los géneros y para ello es fundamental el logro de la autonomía económica, física y política de las mujeres

Asimismo, la autonomía física es también un requisito indispensable para superar las barreras que existen en el ejercicio de la sexualidad, la integridad física de las mujeres y la reproducción; mientras que la autonomía política involucra la representación paritaria en los espacios de toma decisiones, especialmente en los gobiernos y parlamentos.

El documento enfatiza la necesidad de visibilizar el valor económico y social del trabajo no remunerado y de cuidado que realizan las mujeres de Latinoamérica y el Caribe.

El informe propone un camino para la igualdad a partir de tres ejes principales: un Estado garante de la titularidad de derechos, igualdad en lo público y privado y redistribución del trabajo total.

Algunos países han dado ejemplo de buenas prácticas para reconocer el valor del trabajo no remunerado y de cuidado de las mujeres, a través de reformas constitucionales, como es el caso de Venezuela, Ecuador, Bolivia y República Dominicana.

Otros optaron por de leyes o políticas específicas que incentivan la igualdad de género en el mundo del trabajo como Argentina, Brasil, Costa Rica, Chile, España, México y Uruguay.