La Paz. A menos de dos horas de concluir el 2010 y con la consigna de “gobernar obedeciendo al pueblo”, el Presidente Evo Morales terminó con el Decreto Supremo 748, que establecía el incremento en el precio de los carburantes –gasolina, diesel y jet fuel, principalmente– entre el 22% y el 99%, medida que había sido aprobada el domingo 26 de diciembre y que durante la semana puso a su gobierno frente una protesta nacional sin precedentes.

La decisión, según palabras de Morales, fue adoptada luego de “una amplia reunión” –ayer en la tarde– “con el vicepresidente, el canciller, ministros, ministras”, y varias otras citas en la semana con sectores –según él mismo mencionó– como “obreros, profesionales, originarios, ciudadanas y ciudadanos”.

“Es necesaria la medida, pero no es oportuna, he escuchado, he entendido las recomendaciones de los trabajadores y las organizaciones sociales”, admitió el presidente durante su mensaje, emitido desde Palacio Quemado y flanqueado por el vicepresidente Álvaro García y el canciller David Choquehuanca.

Hecho el anuncio, Morales aclaró que todo vuelve a la normalidad, por lo que “no existe” justificación alguna para el aumento de las tarifas de los pasajes en el transporte público, sector que demandó un incremento del 100%, y que realizó dos paros de 24 horas y anuncio otro de 72 horas para la siguiente semana.

“El golpe fue duro para la economía nacional, pero somos responsables con el pueblo boliviano”, destaco el presidente, aclarando que junto con el DS 748 también fueron abolidos “los demás decretos que acompañan la medida”.

Entre éstos, el 758, aprobado el miércoles, que aumentaba los salarios en 20% para las Fuerzas Armadas, Policía, salud y educación, e incrementaba el salario mínimo nacional de 679 a 815 bolivianos. También anunciaba la compra de soya a los productores a precio internacional; además de arroz, maíz y trigo con un precio superior en 10 por ciento al vigente en el mercado interno.

Finalmente, establecía un apoyo de US$300 mil -que luego se incrementó, a través de otro decreto, a 500 mil- para riego y agua para los municipios del área rural.

Junto a estas medidas también se anunció durante la semana el incremento del bono Juancito Pinto de 200 a 300 bolivianos y ajustes a las rentas mínimas.

A pesar de este paquete de medidas, denominadas compensatorias, el gobierno no logró frenar los últimos días las movilizaciones, marchas y bloqueos de sectores como transportistas, mineros, maestros y vecinos, que, por separado, lograron paralizar, el jueves, a seis regiones del país, en demanda de la abrogatoria de la medida, la misma que, desde un inicio, el gobierno -en coincidencia con gran parte de los analistas económicos consultados- defiende como necesaria
para “consolidar y garantizar el modelo de desarrollo productivo” y luchar contra el contrabando de carburantes.


Al mediodía del domingo 26 de diciembre el presidente Interino, Álvaro García, da a conocer el DS 748, que incrementa el precio de los carburantes hasta en un 99 por ciento.

Junto a este anuncio, hace conocer una serie de medidas compensatorias, a las que en la semana se sumarían otras.

La reacción, si bien no fue inmediata, fue en ascenso, liderada, en particular, por los transportistas, que sostuvieron dos paros.

A ellos se sumaron otros sectores, con movilizaciones que derivaron, algunas de ellas, en actos violentos y vandálicos.