México D.F. En México, ni siquiera la iglesia se salva de los violentos cárteles de la droga. Sacerdotes católicos al frente de iglesias ubicadas en las zonas más violentas, sobre todo en el norte del país, han denunciado ser víctimas de extorsiones y secuestros en los últimos meses por parte de narcotraficantes y han tenido que ser reubicados.

En medio de una cruenta guerra antidrogas, que ha dejado más de 22.700 muertos en los últimos tres años, los cárteles obtienen dinero normalmente extorsionando a comerciantes, a los que les piden dinero para no atacarlos.

En ciudades del norte del país, fronterizas con Estados Unidos, como las violentas Ciudad Juárez y Tijuana, los criminales queman negocios o asesinan a sus propietarios si no quieren entregarles dinero. Muchos han huido de esas urbes para reinstalar sus comercios en regiones más tranquilas.

Ahora empezó a tocarles a los curas, en un país donde la Iglesia Católica tiene una gran influencia. México es el país con más católicos en el mundo después de Brasil.

"Les piden cooperación (a los sacerdotes) para darles seguridad", dijo el obispo auxiliar de Guadalajara, José Trinidad González, durante los trabajos esta semana de una asamblea de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).

"A veces, un intento de secuestro rápido para que les den los 5.000 pesos (US$410), los 10,000 pesos que juntaron (de limosna) en toda la semana (...) Esto se está dando en muchas diócesis", agregó el obispo, sin dar más detalles.

González dijo que muchas veces los sacerdotes que tienen estas experiencias han sido cambiados a otras iglesias.

Obispos también son asaltados. En los alrededores de Ciudad Juárez -que comparte su frontera con El Paso, Texas- donde se han cometido 5.000 crímenes en dos años y donde fueron asesinadas el mes pasado tres personas vinculadas con el consulado estadounidense, narcotraficantes quemaron recientemente una parroquia.

Esto supuestamente forma parte de una estrategia de los cárteles de aterrorizar pueblos enteros y usarlos como base de operaciones para introducir drogas a Estados Unidos, el mayor consumidor mundial de estupefacientes.

"En Ciudad Juárez no se ha dado el secuestro, pero sí ha habido asaltos, les han quitado a sacerdotes sus autos a mano armada, los han asaltado de igual forma en sus casas y en sus oficinas", dijo José Ríos, responsable de la Pastoral Social de la Diócesis de Ciudad Juárez.

"Ha habido llamadas de extorsión a siete sacerdotes que no se han consumado. Esto pasó hace uno o dos meses", agregó.

Los asesinatos vinculados al narcotráfico han crecido año a año desde diciembre de 2006, cuando el presidente Felipe Calderón lanzó operativos antidrogas en los que actualmente participan decenas de miles de militares y policías federales.

En los últimos meses la violencia ha cobrado la vida de inocentes, entre ellos niños o adolescentes. Esta semana una balacera entre bandas rivales del narcotráfico a plena luz del día en la avenida costera del popular balneario de Acapulco, sobre el Pacífico, dejó siete muertos, entre ellos dos niños.