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Favelas de Río se abren al comercio tras expulsión de bandas de traficantes
Sábado, Diciembre 25, 2010 - 22:02

Los bancos, firmas de servicios y compañías de telecomunicaciones se han sumado a los funcionarios de gobierno en su apuro por llenar el vacío en la abandonada favela de más de 100.000 personas.

Río de Janeiro. Un resplandeciente árbol navideño en la cima de la favela Alemao de Río de Janeiro se ha convertido en un poderoso símbolo de la reciente liberación de la comunidad de los narcotraficantes armados.

El hecho que el árbol fuese financiado por un banco importante simboliza algo menos obvio: que las pobladas favelas de Río están abiertas al comercio después de estar parcialmente cerradas durante años por la guerra de drogas en la ciudad.

A casi un mes de que las tropas expulsaran a los traficantes de Alemao y zonas aledañas, los bancos, firmas de servicios y compañías de telecomunicaciones se han sumado a los funcionarios de gobierno en su apuro por llenar el vacío en la abandonada favela de más de 100.000 personas.

La operación, parte una firme campaña de Brasil para acabar con el caos en sus favelas, mejora las probabilidades de que el millón de residentes de los barrios pobres de Río entren mucho más de lleno en la economía formal en los próximos años.

El incentivo para las firmas es contundente: un ejecutivo en telecomunicaciones dijo a un periódico que de la noche a la mañana había aparecido en el centro de Río una pequeña ciudad de clientes de la noche a la mañana.

Si bien los símbolos de la vida moderna como tarjetas de crédito, celulares e incluso televisores de alta gama se han vuelto comunes en las favelas de Río, el acceso de los residentes a los servicios y al empleo se ha visto perjudicado por la falta de seguridad.

El reciente renacimiento económico de la antigua capital de Brasil - los precios de las propiedades se están disparando y la ciudad se prepara para un auge petrolero - recibirá también otro empuje cuando aumente el número de ciudadanos que pagan cuentas e impuestos.

Los funcionarios piensan llevar la presencia policial hasta todos los bastiones pandilleros restantes para 2014, año en el que Río de Janeiro será la sede de la Copa del Mundo y dos años antes de que convertirse en sede de los Juegos Olímpicos.

"Los beneficios de la integración de las favelas son exponenciales, enormes", dijo Andre Urani, economista del Instituto de Estudios sobre Trabajo y Sociedad en Río.

Los costos energéticos son un ejemplo. Urani dice que la firma de electricidad Light pierde US$200 millones al año por el robo de su energía en las favelas de Río, una de las razones por las que el suministro es más caro en Río que en Sao Paulo, la capital financiera de Brasil.

La legalización de las favelas debería permitirle a Light reducir sus tarifas y hacer que Río sea más atractiva para que las firmas inviertan. Eso además requerirá de un cambio cultural en las favelas donde son comunes los servicios baratos y pirateados como la televisión por cable y las telecomunicaciones.

Ciudadanos de segunda clase. El árbol de Navidad de Alemao fue financiado por el Banco Santander, uno de los varios bancos que están planeando desarrollarse en la favela.

El banco Bradesco y la estatal Caixa Economica también planean operar en Alemao por primera vez. La firma de telecomunicaciones Oi dijo que invertiría 15 millones de reales (US$8,8 millones) en Alemao para extender sus servicios de telefonía, banda ancha y televisión.

Se ha estado trabajando a toda prisa reparando cables de telefonía y electricidad y dándole los toques finales a un sistema de trolebús, inaugurado esta semana por el presidente saliente Luiz Inácio Lula da Silva.

"La gente está entendiendo que el Estado no es algo distante. Cuando pacifiquemos el complejo Alemao y todas las favelas de Río de Janeiro y Sao Paulo (...) Brasil será un país diferente", dijo Lula después de andar en el trolebús.

No obstante, hay una larga batalla por delante para recuperar la confianza de los residentes, que hace mucho son tratados como ciudadanos de segunda clase en esta autodenominada "Ciudad Maravillosa".

"Esta fase se trata realmente de ganarse los corazones de la gente", dijo el general Fernando Sardenberg, quien comandará una "fuerza de paz" de 2.000 hombres en Alemao compuesta mayormente de tropas del Ejército brasileño que sirvieron en la misión de Naciones Unidas en Haití.

Una lluvia vespertina en Alemao la semana pasada dejó en claro cuánto queda por hacer. El agua salió a borbotones por las alcantarillas rotas, haciendo que las cloacas se desbordaran sobre las angostas calles.

"Es demasiado pronto para decir algo. Hace falta mucha inversión, hay mucha gente pobre. El gobierno debe invertir mucho para que sea un verdadero barrio", dijo Ester Avanci, propietaria de una pequeñísima tienda de ropa.

Un temor persistente es que el gobierno y la policía abandonen Alemao y dejen a los residentes en condiciones de vulnerabilidad ante las represalias de las pandillas.

Funcionarios dicen que el Estado ha llegado para quedarse. Policías especialmente capacitados ya han ocupado cerca de una decena de favelas de Río en los últimos dos años, mejorando lentamente la reputación policial de brutalidad y corrupción en los barrios pobres.

Urani dijo que es vital que el gobierno de seguimiento a las medidas de seguridad con una segunda ola de inversiones para asegurar oportunidades "de generación de ingresos" para los residentes.

"Este es sólo el primer paso. El día después de que la policía ingresa a la comunidad, todavía persisten las razones que han puesto a aquellas comunidades en manos de las pandillas", indicó Urani.

Autores

Reuters