En países como Perú, Nicaragua y Puerto Rico ya ocurren hechos que esta semana expertos han interpretado como indicios de una inminente llegada del fenómeno El Niño. Esta probabilidad, que hasta el mes pasado era del 70%, ha aumentado al 80%, según el ‘Boletín El Niño/La Niña Hoy’ presentado el jueves pasado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM): “Las predicciones de los modelos y los expertos, coinciden en que el episodio de El Niño cobrará máxima intensidad durante el cuarto trimestre (de este año) y persistirá durante los primeros meses del 2015 para luego disiparse”.

Los científicos asociados a la OMM advierten que falta definir la intensidad que tendrá este fenómeno caracterizado por una elevación por encima de lo normal de la temperatura del océano Pacífico, lo que genera efectos anómalos en el clima. En el caso de Ecuador provoca, entre otros, inundaciones o deslaves debido a lluvias intensas, peligro de epidemias e impacto en el sector productivo.

El hallazgo esta semana de unas 1.765 aves marinas que murieron por inanición a lo largo de la costa sur de Perú y la sequía que afecta a Puerto Rico y Nicaragua, donde perecieron un millar de reses en los últimos dos meses, serían eventos asociados a El Niño, según las autoridades de esos tres países.

En Ecuador, los delegados de las nueve instituciones que integran el Programa para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño en el Pacífico Sudeste (Erfen) se reunieron el jueves pasado en la sede del Instituto Nacional de Pesca, en Guayaquil. Allí se emitió el informe mensual, con perspectivas cautas sobre la gestación de El Niño.

Marcelo Hidalgo, director de Meteorología del Inamhi (Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología), indica que la probabilidad de que ocurra el evento se mantiene, pero va a depender de las condiciones climáticas, como la influencia de la corriente fría de Humboldt y de que se intensifiquen los vientos alisios, que soplan desde el oeste del Pacífico y arrastran las aguas cálidas frente a Sudamérica.

Hidalgo explica que junio y julio son meses de transición por el cambio de estación y que habría que esperar si la corriente de Humboldt aplaca la calentura de las aguas oceánicas, neutraliza ese efecto o confirma el fenómeno El Niño.

Carlos Perugachi, del Instituto Oceanográfico de la Armada (Inocar), tiene una postura similar. Dice que la presencia de los vientos del oeste del Pacífico serán un factor clave y que en las cuatro estaciones del Inocar se registran alteraciones de la temperatura del mar hasta en 2 °C. por encima de lo normal.

El coordinador del Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno El Niño (Ciifen), Rodney Martínez, tiene una visión más categórica: “Las actuales condiciones sugieren un evento de El Niño en desarrollo. Ya no estamos hablando de probabilidades”, dice.

Según Martínez, a diferencia de los anteriores fenómenos de 2003, 2006 y 2010, cuando la masa oceánica de calor se concentró en el Pacífico central, esta vez las aguas cálidas están frente a las costas de América del Sur, por lo que el evento tendría una intensidad moderada en la región: “Tenemos seis meses para prepararnos”, indica.

Escasea pesca. Rodolfo Rodríguez, técnico de la Universidad peruana de Piura dedicado a la investigación de este fenómeno, dice que El Niño ya deja sus primeros efectos en el ecosistema marino. En Perú, por ejemplo, hay escasez de anchoveta y merluza, especies que migran hacia aguas más frías: “Es probable que estos efectos ya se estén teniendo en el Litoral sur de Ecuador, aunque en el Golfo de Guayaquil los cambios de temperatura son menos drásticos que en la costa norte del Perú”, dice.

Un informe de mayo de este año sobre las posibles afectaciones ante el incremento de 60% de las lluvias por encima de lo normal en el país, publicado en la web de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR), indica que la región más afectada sería la Costa, principalmente Guayas y Los Ríos, tomando en cuenta su área de zona inundable. “El mapa de riesgos, entregado por la SNGR, ubica a Guayas como la provincia más sensible, y los dos sectores que mayor afectación podrían tener son el sur del Ecuador y el norte de Perú”, dijo el prefecto Jimmy Jairala el pasado 11 de junio en Cnplus.

Aunque la SNGR no proporcionó la información solicitada por El Universo de Ecuador sobre las zonas vulnerables del país, la cartografía de riesgos y capacidades en el Ecuador, un informe que data del 2001, indica que Guayas fue la provincia que más inundaciones registró durante el fenómeno El Niño de 1997-1998, seguida de Manabí y Los Ríos. El Mapa de Amenazas publicado por la Comunidad Andina de Naciones coincide con ello. Ubica la parte norte, sur y este de Guayas como zonas inundables, seguida de Los Ríos y parte de El Oro.

En zonas rurales de Guayas, el recuerdo de las inundaciones de poblados y sembríos dejadas por El Niño está presente en sus habitantes, quienes principalmente rememoran los eventos de 1982-1983 y 1997-1998, cuando el fenómeno fue considerado como extraordinario por la OMM por su intensidad.

En Yaguachi hay temor de que la situación empeore en ciertas zonas de este cantón que de por sí se inundan en un invierno normal. Es el caso de los habitantes de la precooperativa La Victoria 2, un asentamiento informal habitado desde el 2001 y que está ubicado a un costado de la carretera intercantonal.

Sus moradores deben bajar desde la vereda de la vía principal y cruzar puentes de madera para no caer en un canal con aguas putrefactas y tener acceso a sus viviendas.

Las casas de Walter y Guillermo Carpio, María García, Sebastián Navarrete y Gregorio Chávez son de caña y, aunque están elevadas por delgadas vigas de madera, los mosquitos y las culebras las invaden en el invierno. Ellos dicen que hasta hace poco estaban “a pique”, que los niños no pueden jugar porque corren el riesgo de ahogarse y que viven en una zona vulnerable porque siempre se inunda.