Brasilia. El ministro de Exteriores de Brasil, Celso Amorim, lamentó el desmentido de la noticia que había anunciado la liberación de Sakineh Ashtiani, una mujer iraní que fue sentenciada a muerte a piedrazos por presunto adulterio y homicidio de su marido, con la ayuda de su amante.

"Quedé un poco decepcionado. Ayer tenía esperanzas", comentó el canciller brasileño. "El presidente Lula trató el asunto varias veces con las autoridades de Irán. Creo que ayudamos un poco. La lapidación fue aplazada, pero aún hay otras preocupaciones. El presidente ya dijo que sería recibida en Brasil si eso ayudara. Esa propuesta sigue en pie", recalcó.

La cadena Press TV de Irán transmitió una entrevista en donde la mujer, supuestamente, reconocía los hechos por los cuales es acusada. Además, el canal transmitió imágenes de una "reconstrucción" de la escena del crimen para la que Ashtiani fue sacada por unas días de la cárcel.

A raíz de esto, los medios internacionales especularon con su liberación, pero finalmente se supo que seguía presa y condenada, según publicó Infobae.

La posición del gobierno sudamericano es una nueva muestra de la estrategia exterior que está tomando con el país del medio oriente, que tiene como objetivo diferenciarse de la política implementada por EE.UU., que tolera la república islámica en foros internacionales y apuesta a la negociación para detener su carrera nuclear.