Puerto Príncipe. Un juez de Haití dijo este jueves que falló a favor de la liberación de diez misioneros estadounidenses acusados de secuestrar a 33 niños e intentar sacarlos fuera del país, luego del devastador terremoto que afectó al país en enero pasado.

"Acabo de firmar el pedido para la liberación de diez estadounidenses presentado por los abogados y lo envié a la oficina del fiscal", dijo el juez Bernard Sainvil.

Pero el fiscal Joseph Manes Louis dijo que no trabajaría sobre la decisión hasta que concluya el fin de semana. Eso significa que los estadounidenses serían liberados recién a partir del lunes.

Sainvil había señalado previamente a Reuters que una vez que el fiscal diera su opinión, podría emitir formalmente la orden de liberación para los estadounidenses, que han estado en prisión desde que fueron detenidos en la frontera de Haití con República Dominicana el 29 de enero.

Cuando se emita la orden de liberación, "ellos pueden ir directamente al aeropuerto si desean e irse, pero deben proveer garantías de representación si se requiere hacerles más preguntas", manifestó Sainvil.

"Hoy no tuvimos tiempo para trabajar en el expediente y mañana es feriado, así que el próximo día hábil es lunes. Revisaremos el expediente el lunes y entonces ofreceremos nuestra posición", agregó Louis.

El fiscal dijo que su opinión no alteraría necesariamente el resultado. "La decisión final depende del juez. La ley no lo obliga a tener en cuenta mi posición (...) El sólo debe esperar mis conclusiones antes de emitir su orden", declaró.

Una fuente judicial dijo el miércoles que Sainvil había decidido liberar a los misioneros estadounidenses porque no había evidencia que demostrara "intenciones criminales" de su parte para apoyar cargos de secuestro de niños y asociación delictiva.

Los misioneros, en su mayoría pertenecientes a una iglesia bautista de Idaho, fueron arrestados cuando intentaban sacar a los niños del país en la frontera con República Dominicana, más de dos semanas después del terremoto de magnitud 7 que causó la muerte de más de 200.000 personas en la empobrecida nación.

Los cinco hombres y cinco mujeres negaron haber cometido un crimen de forma intencional y dijeron que sólo buscaban ayudar a niños que quedaron huérfanos tras el sismo, que devastó la capital de Haití y dejó más de 1 millón de personas sin hogar.

Sin embargo, la evidencia mostró que la mayoría de los niños tenía padres.

Durante las audiencias por el caso, Sainvil escuchó a 10 padres de los niños entregados a los estadounidenses. Afirmaron que habían dado a sus niños porque no tenían alimentos ni agua y creían que podrían tener una mejor calidad de vida con los misioneros en otro país.

Los padres haitianos habían pedido la liberación de los misioneros.