Bogotá. El hijo de un antiguo jefe del Cartel de Cali, sentenciado a casi 22 años de cárcel en Estados Unidos por cargos de narcotráfico, quedó libre después de permanecer cinco años en prisión y de colaborar con la justicia inculpando a su padre, informó el martes su abogado.

William Rodríguez Abadía, hijo de Miguel Rodríguez Orejuela, fue acusado de manejar el negocio de la cocaína mientras su padre y su tío Gilberto Rodríguez Orejuela permanecían encarcelados en una prisión de Colombia, luego de que fueron capturados por la policía en 1995.

El hijo y sobrino de los capos del cartel de Cali, organización que en su apogeo controló 80% del mercado mundial de la cocaína, se entregó a las autoridades de Estados Unidos en Panamá en enero de 2006.

Dentro del proceso Rodríguez Abadía, de 44 años, aceptó testificar contra su padre y su tío, por lo que recibió una sentencia de 21 años y ocho meses.

El abogado Humberto Domínguez aseguró que su cliente quedó en libertad bajo un acuerdo con la justicia de Estados Unidos que incluye la posibilidad de que se quede a residir en ese país con su familia.

"El gobierno de Estados Unidos se comprometió a darle la libertad, tras pagar cinco años de prisión, y además la posibilidad de una residencia permanente en el país para él y su familia", declaró Domínguez a medios de comunicación de Colombia.

"Él está muy contento y hoy ve que tomó las decisiones correctas al entregarse y no ser capturado y al evitar un juicio. Él es un hombre educado y supo distinguirse de otras personas de su familia", agregó el abogado.

Rodríguez Abadía, un abogado que se educó en prestigiosas universidades de Estados Unidos, era considerado como uno de los integrantes de la nueva generación de los barones de la droga de Colombia, caracterizados por su buen nivel educativo, por su bajo perfil y por evitar apariciones en público con lujosos vehículos y compañías femeninas llamativas.

Dentro del arreglo global que hizo con el gobierno estadounidense se incluyó la colaboración con la justicia de ese país, a través de la incautación de sus bienes y su testimonio contra su padre y su tío, que continúan en prisiones de Estados Unidos después de que Colombia los extraditó.