Dos hipótesis investiga la Policía sobre el móvil del motín en el centro penal de San Pedro Sula, al norte de Honduras, que terminó con un reo muerto y varios heridos.

Hugo Velásquez, vocero noroccidental de la Policía, dijo que el control en el centro penal ya está restablecido y el control estaba bajo las manos de la Policía Penitenciaria.

El comisario aseguró que sobre el motín que causó un nuevo derramamiento de sangre se investigan dos extremos.

El primero es la posible violación de dos mujeres y la otra es el supuesto maltrato que dan los coordinadores de módulos a las visitas de los reos, lo que habría generado malestar entre la población carcelaria.

Ante la violencia de los presidiarios, los coordinadores habrían optado por ingresar a la celda donde están recluidas las mujeres, a las cuales usaron como escudo para evitar que los demás internos los agredieran, lo que enfureció más a los reclusos.

Durante el amotinamiento falleció un recluso y otros doce resultaron con heridas de gravedad, por lo que fueron trasladados al hospital Mario Catarino Rivas.

Para controlar la violencia en el centro penal fue necesario la presencia de monseñor Rómulo Emiliani quien convenció a los internos de que entregaran las armas y regresaran el control de la cárcel a la Policía.

Durante el rendimiento de los internos la Policía decomisó cinco armas de fuego, armas blancas y droga.

Para evitar que el baño de sangre continuara, las autoridades de los centros penales decidieron trasladar a unos treinta reos a otras cárceles del país.

Hace unos meses en el centro penal de San Pedro Sula se registró un motín que dejó como resultado trece reos fallecidos y varios heridos.

Para recuperar el control del presidio la Policía se tardó 22 días , hasta que los nternos se rindieron y entregaron sus armas y el control a las autoridades.