Tegucigalpa. Los casi un millón de habitantes de la capital hondureña están sufriendo por la escasez de agua, mientras que al sur del país la sequía ha arruinado las cosechas de granos básicos, provocando temores de una hambruna a causa del fenómeno climático de El Niño.

La sequía también está provocando incendios forestales, que han aumentado en más de 30% en lo que va del año, así como el riesgo de enfermedades como el dengue hemorrágico, ante el almacenamiento de agua en casas, lo que crea condiciones para la proliferación de mosquitos.

Desde febrero Tegucigalpa, con cerca de 900.000 habitantes, tiene un racionamiento del 40% del flujo del agua, que podría subir hasta 50%, según autoridades.

"Estamos en una situación realmente crítica en Tegucigalpa", dijo a Reuters Randolfo Fúnez, subdirector del estatal Comisionado Permanente de Contingencias (COPECO).

"No tenemos suficiente agua en la capital, hay una situación de pérdida de cosechas y hambre en el sur e incendios exacerbados por lo seco de la temporada y seguramente tendremos más enfermedades como el dengue al multiplicarse los vectores como el zancudo", agregó.

Kenet Rivera, un experto en el tema hídrico, dijo a Reuters que la región central, sur y este de Honduras enfrenta "el momento más crítico en más de una década de escasez de lluvias" lo que agrava la pobreza crónica que impera en esta región.

"Mire, no tengo nada de agua", dijo a Reuters Erlis Ordónez, de 30 años, una enfermera desempleada, mientras mostraba un depósito y cuatro barriles plásticos donde almacena agua en su precaria vivienda de Las Canteras, una zona marginal golpeada el racionamiento de agua en Tegucigalpa.

"El agua vino la última vez hace una semana y yo espero que venga mañana aunque sea unas horas para poder agarrar", dijo la mujer, quien vive con dos hijos menores y su esposo.

Para lavar su ropa y hasta para bañarse, la familia y otras personas van hasta un pozo en las márgenes de un río cercano.

Funcionarios del estatal Servicio Nacional de Acueductos y Alcantarillado (SANAA), dijeron que con el racionamiento se prevé tener agua en Tegucigalpa hasta principios de junio, cuando se espera lleguen las lluvias.

Por su parte, Naciones Unidas atiende a unas 100.000 personas en unos 6 departamentos en el centro, sur y este de Honduras, en la frontera con El Salvador y Nicaragua, tras la pérdida de sus cosechas.

"Estamos implementando un programa de emergencia en el que se atienden 100.000 personas para evitar que se llegue a una hambruna y que se produzcan muertes", dijo a Reuters Pablo Salazar, funcionario de la ONU en Tegucigalpa.