México D.F. La suspensión de inversiones y el cierre de empresas están golpeando a un importante centro industrial de México en la frontera con Estados Unidos, mientras los empresarios son testigos de brutales enfrentamientos entre agentes y narcotraficantes.

Ciudad Juárez, un importante polo manufacturero y sitio de fiesta por varios años de turistas estadounidenses, es el reto más duro del presidente Felipe Calderón desde que lanzó su ofensiva militar contra el narcotráfico, a finales de 2006.

La ciudad, que está justo al otro lado de la estadounidense El Paso, se ha convertido en una de las ciudades más violentas del mundo, con 5.500 asesinatos vinculados al tráfico de drogas en sólo dos años y medio.

Restaurantes vacíos y sitios de estacionamiento repletos de basura son una muestra de los daños que el baño de sangre ha dejado en la economía local.

Excrementos de ave cubren prácticamente las escaleras de mármol del centro nocturno "Esfinge", con arquitectura en forma de pirámide, y un enorme letrero de "se vende" cuelga afuera.

Los consultorios dentales que normalmente atraían a decenas de estadounidenses, ahora están cerrados.

La policía asegura que los asesinatos en la ciudad se redujeron a sólo más de 200 en mayo, desde los casi 300 que se registraron en octubre, y está buscando tener el control total con equipos de inteligencia que logren capturar a los criminales y eliminar la corrupción de sus filas.

"Estuvimos combatiendo un enemigo anónimo", dijo el general Víctor Gutiérrez, jefe de la policía en Ciudad Juárez. "Pero las ratas están huyendo y esperamos que para octubre o noviembre tendremos el control", agregó.

Pero los empresarios dicen que la inseguridad está experimentando un regreso, mientras la economía global sale de la recesión. Ciudad Juárez, que junto con El Paso manejó US$50.000 millones en comercio fronterizo en el 2008, sufrió el año pasado la pérdida de 75.000 empleos manufactureros.

"Estamos viendo una recuperación pero no estamos aumentando las nuevas inversiones como lo esperábamos. El empleo no está creciendo a la velocidad como debiera por la circunstancias de inseguridad que tiene la ciudad", dijo Carlos Chavira, presidente de un grupo empresarial local.

Según Chavira, varios inversionistas en empresas de telecomunicaciones y equipo electrónico han congelado sus inversiones o cancelado sus planes para construir nuevas instalaciones en Ciudad Juárez.

"Hemos generado 7,000 nuevos empleos este año, pero si no fuera por la inseguridad probablemente estaríamos con el doble del nivel actual", agregó.

Contraataque. Tras el fracaso del Ejército en reducir la violencia en Ciudad Juárez, el gobierno encargó a tropas federales de élite la tarea de calmar la guerra entre carteles.

Ahora, una fuerza nacional y local de policías, y miles de soldados son responsables de poner fin a la batalla entre el cártel de Juárez y sus rivales del estado de Sinaloa, que ha degenerado en una lucha caótica entre traficantes, policías y sicarios.

Los dueños de los hoteles dicen que ahora la ciudad no está considerada dentro de los planes de los ejecutivos estadounidenses, que solían quedarse en sus visitas a las fábricas.

"No se ha notado la mejoría en seguridad desde que tomó el control la policía federal. Los ejecutivos todavía tienen que quedarse en El Paso", dijo Jorge Ruiz, presidente de la asociación hotelera local.

Dijo que las pérdidas de los hoteles el año pasado fueron de unos 30 millones de pesos (US$2,4 millones), debido a la violencia.

En marzo, pistoleros asesinaron a dos estadounidenses y a un mexicano con nexos con el consulado local de Estados Unidos, lo que generó una reacción de molestia del presidente Barack Obama. Calderón se comprometió a fortalecer su lucha.

El comisionado federal de la policía, Facundo Rosas, dijo que ve una clara tendencia a la baja en la violencia y negó reportes de que el temido fugitivo mexicano, Joaquín "Chapo" Guzmán -el máximo líder del narcotráfico y del cártel de Sinaloa-, hubiera ganado el control de Ciudad Juárez.

También cree que es muy temprano para cantar victoria. "Cuando han habido ese tipo de manifestaciones, ha habido algún intento de estos grupos por demostrar que siguen teniendo hegemonía", dijo Rosas a Reuters.

La ciudad es codiciada por su localización, justo a mitad de la frontera, y sus caminos y vías férreas llegan hasta Estados Unidos. También alberga un número creciente de adictos.

Rosas dice que sólo es una cuestión de tiempo para que los empresarios comiencen a notar la mejora en seguridad, pero la policía local asegura que la lucha ha bajado la moral de los agentes.

"Mis oficiales están desertando o han sido muertos a tiros. En mi sector de la ciudad, con 400.000 residentes, tengo sólo 80 policías en cada turno", dijo el jefe de policía sectorial Laurencio Rodríguez.