La Paz. Cada año, 138 mil bolivianos superan la línea de la pobreza, con lo que al momento 3,6 millones de personas se ubican en los estratos medios. Sin embargo, dos tercios de esta cifra aún son vulnerables a recaer a niveles de pobreza, según el informe de Desarrollo Humano 2010.

Ésta es una de las conclusiones más destacadas del sexto informe nacional sobre el Índice de Desarrollo Humano (IDH), publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) bajo el título “Los cambios detrás del cambio; Desigualdades y movilidad social en Bolivia”.

El documento refleja los avances socioeconómicos que experimentó el país en las últimas cuatro décadas en materia de educación, salud, superación de la pobreza, además de la inclusión de grupos tradicionalmente excluidos, como indígenas y mujeres.

Sin embargo, también pone en el tapete las brechas y desigualdades que aún persisten en Bolivia en cuanto a los niveles de ingreso, acceso a servicios básicos y discriminación, lo que impide una “convivencia armónica entre todos”, según el informe.

“(El actual) es realmente un momento único para invertir todos los activos sociales y políticos en la superación de estas brechas y de verdad avanzar hacia la construcción de una sociedad más igualitaria, más equitativa y más justa, que incluya a todos”, señala al respecto a La Razón Yoriko Yasukawa, coordinadora residente del Sistema de las Naciones Unidas en Bolivia.

Acerca de los factores que determinaron el crecimiento de los estratos medios, el informe revela que la población boliviana encontró diversas vías de movilidad social (la facilidad con la que una persona puede subir o bajar en la escalera socioeconómica de un país) para mejorar su calidad de vida. Entre las vías más comunes están la migración interna y externa, acceso a la educación y emprendimientos en el mercado informal.

Así, entre los años 1999 y 2007 se reportó un crecimiento del 30% al 36% de la población en los estratos medios. La cifra representa a 3,6 millones de ciudadanos. Sin embargo, el PNUD alerta que cerca de 2,3 millones de éstos son “vulnerables” y corren el riesgo de recaer en la pobreza.

El informe sobre el IDH 2010 en Bolivia, que será presentado este martes al gobierno, establece que desde 1998 un promedio de 138 mil personas se incorporan cada año a los estratos medios. “Es decir que estos ciudadanos se ubican por encima de la línea de la pobreza, pero sin llegar a ser parte del 10% más rico de la población”, según se lee.

82% de los 3,6 millones de ciudadanos que ocupan el estrato medio habita en áreas urbanas; 40% es indígena y 65% trabaja en el sector de los servicios y transporte. “La relevancia de este grupo en términos de bienestar no sólo radica en que el nivel de ingresos de los hogares supera la línea de pobreza, sino en que también logra un mejor cumplimiento de los derechos sociales”, concluyen los investigadores del PNUD. En promedio, las personas ubicadas en el estrato medio han estudiado durante 9 años y 73% está afiliado a un seguro de salud.

Sin embargo, el informe estima que cerca de 2,3 millones de personas del estrato medio perciben en sus hogares ingresos que oscilan entre una y dos líneas de pobreza (nivel de ingreso mínimo necesario para adquirir un adecuado estándar de vida) y por ello son vulnerables a cualquier choque o sobresalto económico.

La escasa calificación de la mano de obra, la debilidad del servicio público de formación profesional y la reducida retribución salarial son algunos de los obstáculos que encuentran los pequeños empresarios y trabajadores en sus esfuerzos para salir de modo duradero de la pobreza.

Datos y cifras.  De acuerdo con Verónica Paz, coordinadora del informe en el PNUD, Bolivia ha avanzado, en las últimas décadas, en la construcción de una sociedad con mayor igualdad. Cita como ejemplo el hecho de que la tasa de esperanza de vida aumentó de 45 a 65 años de edad y la de alfabetización de 63 a 91%.

En el ámbito de la participación ciudadana, 6 de cada 10 encuestados consideran que los indígenas y las mujeres tienen en la actualidad mayor posibilidad de ejercer cargos públicos, a diferencia del pasado.

En cuanto a los niveles de desigualdad que aún subsisten en el país, el PNUD alerta, por ejemplo, que el promedio de escolaridad en el área rural es de 5 años, mientras que en el área urbana llega a 10 años. Asimismo, en la actualidad todavía uno de cada 4 niños no finaliza la primaria.

También persiste una inequitativa distribución de los ingresos, lo que se ha mantenido con escasos cambios en los últimos 40 años. Esto ubica a Bolivia como una de las naciones más extremas en Latinoamérica en cuanto a este indicador. En el país, el 20% más rico de la población concentra el 60% de los ingresos; mientras el 20% más pobre apenas acumula el 2% de los ingresos. “Estas brechas se acumulan y frenan el desarrollo tanto individual como coletivo”, dice el informe.

La desigualdad de ingresos en Bolivia está asociada, entre otros factores, a los bajos niveles de especialización y calificación de la mano de obra. Para el año 2009, profesionales, propietarios de negocios y gerentes alcanzaban un ingreso promedio mensual de Bs 3.800; los trabajadores por cuenta propia y profesionales independientes, Bs 3.100; los profesionales y técnicos de nivel medio, Bs 2.500; y los trabajadores no calificados, menos de Bs 1.000.

Asimismo, una encuesta desarrollada por el PNUD para elaborar el informe revela que los bolivianos asocian el “vivir bien” con trabajar y ganar bien (36,7%), contar con la propiedad de una vivienda digna (23,6%), gozar de buena salud (17,5%) y buena convivencia con los demás (9,8%).

Informe: Dos años de trabajo. La labor de investigación para el Informe de Desarrollo Humano se desarrolló en dos años, con encuestas en 4 mil hogares de zonas urbanas y rurales del país. Además, se realizaron trabajos con 42 grupos focales y se entrevistó a más de un centenar de ciudadanos en las capitales departamentales y provinciales.

Cobija, Pailón y Quijarro tienen menos desigualdad. Cuando se incorpora la desigualdad en el cálculo del Índice de Desarrollo Humano (IDH) en todos los municipios del país, se observa una pérdida de desarrollo humano que varía entre el 4 y 34%, según el documento “Los cambios detrás del cambio”, del PNUD.

De acuerdo con el IDH 2010 de Bolivia, los tres municipios que más pierden son Tahua, Arampampa (Potosí) y Villa Alcalá (Chuquisaca), mientras que los municipios menos castigados son Cobija (Pando), Pailón y Puerto Quijarro (Santa Cruz).

El Índice de Desarrollo Humano se calcula al tomar en cuenta los niveles de escolaridad y de matriculación escolar, la esperanza de vida y los ingresos económicos de la población en cada municipio.

Potosí y Chuquisaca son los departamentos más desiguales en términos de ingresos y son también los departamentos más pobres. Mientras que Pando, Beni y Tarija resultan ser los menos desiguales.

Este desequilibrio entre los departamentos se refleja en el ranking de los 10 municipios menos castigados por la desigualdad, dominado por poblaciones de Pando, Santa Cruz, Beni y Tarija, mientras que los 10 municipios más afectados por la desigualdad son todos potosinos y chuquisaqueños.