La investigación del neurocirujano de Yale, Daniel Nijensohn, arrojó que la argentina Eva Perón fue sometida a una lobotomía antes de morir, echando por la borda la versión original de que fallece producto del cáncer de cuello uterino.

"Evita", como la llaman todos los argentinos, habría sobrevivido un par de semanas después del agresivo procedimiento, una operación a la que se habría sometido antes a otras personas para asegurar que ella sobreviviría.

El detalle más perturbador de esta investigación, publicada por BBC, es que el cirujano Jame Poppen, a petición de Perón, el presidente, somete a prisioneros de la época a lobotomías, para luego realizarla en Evita sin su consentimiento.

El cáncer de cuello uterino "la había dejado tan débil, que estaba de pie en el interior de una especie de jaula hecha de yeso y alambre para apoyar a sus miembros frágiles", detalla el artículo.

La lobotomía era un procedimiento que ya ganaba apoyo en EE.UU. en esos años, mediados del 50 del siglo pasado, como una cirugía que reducía la violencia y el sufrimiento del paciente.

Las evidencias de Nijensohn surgen a partir de 2012, cuando obtuvo escáners de su esqueleto, los que incluían, entre otras cosas, imágenes de su cráneo, zona que mostraba signos de haber sido drenado.

La lobotomía cerebral es un tipo de psicocirugía, consistente en la sección quirúrgica de uno o más fascículos nerviosos de un lóbulo cerebral.

Si se produce la ablación completa de un lóbulo cerebral, se denomina lobectomía cerebral.

También se le denomina según el o los lóbulos intervenidos: temporal, parietal, frontal o prefrontal -el más intervenido-, pudiendo ser en un solo hemisferio o en ambos.