Nueva York. Autoridades interrogaban al sospechoso por el fallido ataque con bomba a Times Square, intentando descubrir posibles vínculos con grupos militantes extranjeros y retrasando su primera aparición ante una corte estadounidense, posiblemente hasta después del miércoles.

Faisal Shahzad, un hombre de 30 años nacido en Pakistán y que obtuvo la ciudadanía estadounidense el año pasado, está acusado de intentar asesinar y mutilar a personas el sábado en la noche con un coche bomba en el corazón de Manhattan.

Shahzad, quien formalmente está acusado por cinco cargos relacionados al terrorismo, enfrenta una condena a cadena perpetua si es encontrado culpable.

Fiscales dijeron que Shahzad, el hijo de un vicemariscal aéreo retirado, manejó una camioneta cargada con una bomba casera fabricada a base de gasolina, gas propano, fuegos artificiales y fertilizador hasta Times Square y que luego huyó.

Autoridades desactivaron la bomba y más tarde capturaron a Shahzad cuando se aprontaba a partir en un vuelo de la aerolínea Emirates rumbo a Dubái, en su viaje de vuelta a Pakistán, en donde, según funcionarios, recibió entrenamiento para la fabricación de bombas.

Shahzad había comprado el pasaje y abordó el avión el lunes en la tarde, a pesar de que su nombre había sido colocado en la lista de personas con prohibición de vuelo más temprano ese día.

Mayores controles. El miércoles, el gobierno del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ordenó a las aerolíneas aumentar los esfuerzos para evitar que personas en esa lista viajen.

El gobierno de Pakistán detuvo este martes en Karachi a varias personas allegadas a Shahzad, incluyendo a amigos y miembros de su familia extendida, según informaron funcionarios.

El sospechoso, ex analista financiero que trabajó para una firma de marketing en el estado estadounidense de Connecticut, proviene de un entorno relativamente privilegiado que no alude al radicalismo.

Residentes de su pueblo natal de Mohib Banda permanecían incrédulos. Un líder de la comunidad que conoció a Shahzad dijo que "no encontramos ninguna semilla religiosa en él".

Funcionarios judiciales declinaron precisar cuándo se presentará Shahzad ante un juez. Mientras tanto, investigadores federales interrogaban a Shahzad y dijeron que había cooperado con la investigación tanto antes como después de que se le recordara su derecho a permanecer en silencio.

Sospechosos criminales normalmente deben presentarse ante un juez dentro de 48 horas después del arresto, pero pueden renunciar a ese derecho.

Este tema ha estado en el centro de un debate político sobre si los sospechosos deben ser tratados como combatientes enemigos o si deben tener los mismos derechos que las personas comunes que enfrentan cargos criminales.

Fiscales federales dijeron que tuvieron éxito en reunir información sobre sospechosos, incluso después de leerles sus derechos, en casos recientes como el del hombre nigeriano acusado por intentar hacer estallar un avión que volaba rumbo a Detroit y un suicida que intentó atacar un metro de Nueva York.

El comisario de la policía de Nueva York, Ray Kelly, informó durante las últimas horas del martes que Shahzad admitió haber intentado hacer estallar la bomba y haber recibido entrenamiento militante de un bastión talibán y de Al Qaeda en Pakistán.

"El nos está dando información significativa", declaró Kelly a un canal de televisión neoyorquino. "Queremos aprender tanto como podamos de él, queremos aprender sobre el entrenamiento, quién lo ofreció, donde ocurrió", agregó.

Kelly dijo que se trata el undécimo ataque desbaratado en la ciudad de Nueva York desde que aviones secuestrados destruyeron las torres gemelas del World Trade Center el 11 de septiembre del 2001, dejando más de 2.600 muertos.

LAZOS CON EL EXTERIOR

Obama dijo que la investigación buscará determinar si Shahzad tenía lazos con grupos extremistas extranjeros.

Los talibanes de Pakistán se adjudicaron la responsabilidad del ataque, diciendo que fue planeado para vengar la muerte en abril de dos líderes de alto rango de Al Qaeda en Irak así como por la interferencia estadounidense en los países musulmanes.

Pese a que varios funcionarios expresaron escepticismo sobre esa adjudicación, el ministro de Relaciones Exteriores de Pakistán, Shah Mehmood Qureshi, dijo a CBS News que él cree que el ataque fallido fue en represalia porque Estados Unidos ha tomado acciones contra los seguidores talibanes.

"Este es un contragolpe. Esta es una reacción. Esta es una represalia (...) No seamos ingenuos. ellos no van a sentarse y esperar con alegría que los eliminen. Ellos van a contraatacar. Y debemos estar listos para esta lucha", declaró Qureshi.