Christof Boestch es suizo y llegó a Santiago de Chile para estudiar una especialidad de ingeniería y para abaratar costos se fue a vivir con cinco amigos de otras nacionalidades. Jorge González es un chileno que luego de conseguir un trabajo estable, arrendó un departamento y se fue a vivir solo. Andresa es brasilera, madre de un niño de dos años y vive con sus padres para sentirse más apoyada, tanto afectiva como económicamente. Todos ellos tienen un factor en común: son solteros y están incrementando su consumo en ciertos mercados.

Según una investigación realizada por Euromonitor, firma europea que se preocupa de hacer estudios a nivel mundial, cree que esto se produce gracias a la globalización y las nuevas formas de abordar la libertad individual, que va en contra de los estatus tradicionales.

Scanner de soltería. Padre y madre viviendo juntos era el típico modelo de núcleo familiar de América Latina. Pero hoy eso es diferente.

La globalización y una nueva ola de pensamiento liberal han afectado enormemente a la forma en que fue concebida la familia, y han ido apareciendo nuevas expresiones, como las madres solteras que viven con sus hijos en la casa de sus padres y tratan de satisfacer todas las necesidades de sus pequeños.

Y es que las mujeres desempeñan un papel especial en la demografía y la economía de América Latina, ya que son una de las fuerzas económicas principales en muchos países de la región.

Entre las madres solteras, los hombres y mujeres que viven solos, y los amigos y compañeros que comparten un departamento, existe un factor común: pertenecen a todas las clases sociales.

De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), aproximadamente un tercio de los hogares latinoamericanos se mantiene gracias a una mujer. En ese contexto, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), diez millones de madres solteras son parte de la fuerza laboral y son los principales receptores de los beneficios estatales y pequeños préstamos para facilitar la actividad empresarial.

En México, por ejemplo, una de cada cinco madres no tienen parejas románticas (ya sean solteras, separadas, divorciadas o viudas), lo que implica alrededor de cinco millones de mujeres, de acuerdo con la información proporcionada por el ministerio del Interior. El informe también señala que 20% queda embarazada por primera vez estando solteras y, aunque la mayoría en el futuro tenga algún compañero, durante los primeros años viven con sus familias de origen.

Según los datos proporcionados por el Consejo Nacional de Población (Conapo) hay 880.000 madres solteras en México, nueve de cada 10 tienen hijos menores de 18 años de edad y seis de cada 10 aun viven con sus padres.

En los países latinoamericanos como México y Brasil, las madres solteras han dado lugar a múltiples generaciones de hogares, que se adhieren nuevas pautas de consumo. Las madres solteras comparten los gastos con sus familias, trabajando la mayor parte del día con el propósito de alimentar a sus hijos.

“Todos mis ingresos van a los gastos de mi hijo. Debo comprarle comida, libros y diferentes otros artículos. Mi madre, mientras tanto, se ocupa de los gastos de la casa y de contribuir con la restructuración del hogar”, explica Gladys, madre soltera de 22 años de edad que trabaja como mucama en Buenos Aires.

El amor en Internet. En muchos países estar solo puede no ser una buena noticia. Quizás el anhelo de compañía es el que ha hecho que estén tan de moda las “citas online”, un registro que no tiene precedentes en la región. Hay quienes ni siquiera están interesados en una relación seria, mucho menos están buscando casarse, pero sí necesitan compañía, e Internet juega un papel clave. "Si uno es un poco tímido, por Internet el miedo desaparece y es posible buscar a alguien por los mismos gustos en actividades o incluso rasgos físicos”, dice Pablo Osorno, argentino de 33 años de edad que conoció a su actual novia en zonacitas.com, uno de los portales líderes de su país.

Sitios como Match.com, Citasweb.com, ZonaCitas.com, Playmax.cl, ConnectingSingles.com y LatinAmericanCupid.com, han logrado cobrar por los servicios en línea. El acceso al sitio es gratuito, pero contactar a una persona tiene un costo de US$15 a US$30 mensuales, dependiendo el tipo de servicio y país. Un estudio realizado por Match.com reveló que cerca de 60 millones de personas en América Latina han usado los servicios durante 2010, casi 20 millones más que hace un año. "La creciente penetración de la Web y la gran cantidad de personas solteras constituyen un escenario perfecto para la expansión de este negocio", dice Sebastián Gorin, gerente de marca del sitio argentino Zonacitas.com.

Económica de la convivencia. A diferencia de EE.UU., donde las universidades suelen tener habitaciones para sus alumnos, los estudiantes de la mayoría de los países de América Latina que se están moviendo a ciudades como Buenos Aires, Sao Paulo, Bogotá, Ciudad de México, Montevideo y Santiago, con el fin de ahorrar, han recurrido ha vivir en grupos de entre dos y cinco personas por algunos meses o años, porque después regresarán a sus lugares de origen o conseguirán un buen trabajo que les permita tener un hogar solos, en un departamento más confortable.

Los hábitos de consumo de las personas que viven con amigos o compañeros de estudios son similares.

"No cocino mucho en casa, pero tampoco tengo mucho dinero para comprar comida rápida así que vamos por las cosas más fáciles como pastas, pizzas o productos congelados", explica Julián, un estudiante argentino de 19 años que vive con otros estudiantes en Buenos Aires. Estos jóvenes reciben ingresos de sus familias todos los meses, lo que complementan con trabajos part-time. En cuanto al resto de los alimentos, tienden a darle preferencia a las bebidas como cervezas y refresco en lugar de las frutas, verduras o productos lácteos.

El rasgo que más los define son sus costumbres sociales. Los estudiantes tienden a reunirse en las ciudades, crean redes tal como lo hicieron los de Estudiantes de Correntino en Buenos Aires (CECBA), que reúne cerca de un millar de jóvenes residentes en Buenos Aires. Ahí se ofrecen descuentos para pasajes en avión, fiestas, campeonatos deportivos, etc. En Sao Paulo, por ejemplo, hay bares y puntos de encuentro para los estudiantes de otras regiones del país, e incluso torneos de fútbol entre las regiones.

Entre las madres solteras, los hombres y mujeres que viven solos, y los amigos y compañeros que comparten un departamento, existe un factor común: pertenecen a todas las clases sociales. “Las familias disfuncionales no distinguen entre ricos y pobres”, dice Enrique Pinti, humorista argentino y una especie de comentarista social de la región. Por lo mismo, se trata de un fenómeno que se prevé que seguirá presente.