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La caza del mamut lanudo colaboró al cambio climático
Domingo, Julio 18, 2010 - 16:48

La extinción de los enormes mamíferos contribuyó a la proliferación de abedules enanos alrededor del Ártico, ensombreciendo el paisaje árido y acelerando una subida de las temperaturas en el polo Norte.

Anchorage. Los antiguos hombres que cazaron a los últimos mamuts lanudos del mundo podrían haber ayudado al calentamiento de las latitudes septentrionales de la Tierra, miles de años antes de que los humanos comenzasen a quemar combustibles fósiles, según un estudio sobre el cambio climático en la prehistoria.

La extinción de los herbívoros mamuts lanudos contribuyó a la proliferación de abedules enanos alrededor del Ártico, ensombreciendo un largo y brillante paisaje árido y acelerando una subida de las temperaturas en el polo Norte, según concluyeron investigadores del Carnegie Institution for Science.

El desplazamiento hacia el norte de la vegetación afectó al clima debido al "efecto albedo", según el cual la sustitución de nieve y hielo con superficies más oscuras absorbe más luz solar y crea un ciclo repetitivo de calentamiento, según el estudio.

Al final de la última Edad de Hielo, marcada por una subida de temperaturas a nivel mundial y por el derretimiento de los glaciares que antes cubrían la mayor parte del hemisferio norte, estaba todavía en camino cuando la extinción de los mamuts lanudos comenzó.

Pero las últimas averiguaciones, que se publicarán en la revista Geophysical Research Letters, sugieren que la actividad humana jugó un papel importante en la alteración del clima de la Tierra, mucho antes de comenzar a quemar carbón y petróleo en busca de energía, aunque los efectos de la caza prehistórica son minúsculos en comparación.

Primer impacto del ser humano. Si los cazadores de mamuts hubiesen ayudado a acelerar el recalentamiento del Ártico, podría ser el primer impacto del ser humano sobre el clima en la Historia, precediendo a los antiguos agricultores, dijo esta semana Chris Field, director del Departamento de Ecología Global del Carnegie Institution y coautor del estudio.

Con la llegada de la agricultura hace alrededor de 7.000 años en latitudes meridionales, se cree que el ser humano comenzó a modificar el clima, a través de la deforestación y los nuevos cultivos, dijo Field.

Las primeras consecuencias registradas en el clima debido al declive de los mamuts fueron extremadamente sutiles.

El florecimiento de la vida vegetal a medida de que los voraces animales herbívoros fueron desapareciendo hace alrededor de 15.000 años ayudó a calentar en 0,2 grados en varios siglos, y en algunos puntos hasta un grado, el Ártico y las regiones septentrionales en las que ahora se encuentran Siberia y Norteamérica, concluyó el estudio.

El calentamiento provocado por los antiguos humanos es minúsculo comparado con el de hoy en día, en el que la temperatura global se ha elevado alrededor de 0,74 grados desde principios del siglo XX, llegando a aumentar el doble de rápido en el Ártico, según el Panel Intergubernamental del Cambio Climático.

La investigación atribuye alrededor de un cuarto de la vegetación ártica que contribuye al calentamiento a la extinción del mamut lanudo. Ya que los cazadores humanos ayudaron a acabar con todos estos mamíferos, ahora tienen que soportar la responsabilidad del calentamiento global, concluyeron los científicos.

"No decimos que fuese un gran efecto", dijo Field. "La cuestión no es que haya sido un gran efecto. Pero es un efecto humano".

El estudio analizó los registros de polen en los sedimentos de los lagos de Alaska, Siberia y el territorio canadiense de Yukon. A través de esos registros, los científicos fueron capaces de reconstruir el desarrollo de bosques en lo que fue una vez el hábitat de los mamuts lanudos.

Los investigadores analizaron también el comportamiento de los elefantes africanos, la analogía moderna de los mamuts, que derriban árboles para comerse sus hojas, que prefieren antes que otras hierbas menos nutritivas.

La Tierra ya se estaba calentando cuando los mamuts comenzaron a desaparecer, pero hay pruebas de que el dramático crecimiento de vegetación en las zonas del norte fue consecuencia de la extinción de estos grandes animales, en lugar de haberla precedido, comentó Field.

"Lo que intentamos hacer fue averiguar qué parte del incremento de árboles se debió a la extinción de los mamuts", dijo.

No fue posible, de todas formas, cuantificar hasta qué punto la extinción se debió a la caza humana, agregó. Determinar si los cazadores fueron los que dieron el empujón definitivo a los mamuts, continúa siendo objeto de debate científico.

Autores

Reuters