México DF. En las escuelas mexicanas, ejércitos de niños no logran escribir ni leer bien y no saben aplicar conocimientos pues muchos van al colegio un día sí y dos no, o cursan unos años y luego desaparecen de las aulas.

México, uno de los mayores exportadores de manufacturas a Estados Unidos y cuna del hombre más rico del mundo, arrastra un sistema educativo vetusto, dominado por intereses sindicales y políticos que frenan las ambiciones de un país que podría crecer a tasas mayores a las actuales, según analistas.

Por si fuera poco, el deterioro social causado por la ola de violencia de los cárteles del narcotráfico ha convertido a las escuelas en lugares peligrosos en amplias zonas del país, donde ocurren tiroteos a plena luz del día, al tiempo que las drogas hacen estragos entre muchos niños.

México -la economía número 15 del mundo en términos nominales y en dólares, según el Fondo Monetario Internacional (FMI)-, está al fondo del ranking en las llamadas pruebas PISA que cada tres años realiza la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), entre sus miembros y países asociados.

Elba Esther Gordillo, presidenta vitalicia del sindicato y cuyo poder ha sido comparado con el del antiguo líder de los camioneros estadounidenses Jimmy Hoffa, ha utilizado el peso de sus agremiados para movilizarlos en favor de uno u otro candidato presidencial en las últimas elecciones.

En el último informe PISA, divulgado a fin del 2010 y cuyo objetivo es medir hasta qué punto los alumnos de 15 años están preparados para su vida futura, México quedó en el lugar 46 en lectura, 49 en matemática y 51 en ciencias entre 65 países ricos, en su mayoría, y algunos pobres que tomaron la prueba.

Shanghái y Hong Kong, en China, ocuparon el primer y cuarto lugar en la última prueba, respectivamente. El gigante asiático es un dolor de cabeza para México como competidor en el mercado de Estados Unidos.

"La productividad media de los trabajadores mexicanos está estancada hace tiempo y no crece. Eso claramente limita la capacidad de crecimiento del país", dijo Raúl Feliz, académico del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE).

Junto con los monopolios en varios sectores y una infraestructura insuficiente, la falta de una reforma educativa a fondo es de las tres principales razones por las cuales México ha crecido en la última década a una tasa promedio cercana al 2%, consideró el analista.

Muchas empresas dirigen recursos a la capacitación y educación, por medio de becas a sus empleados, debido al bajo nivel de instrucción.

Sindicato con todo al poder. El sector educativo está desde hace años bajo el control de facto del poderoso Sindicato de Trabajadores de la Educación (SNTE), que con 1.2 millones de afiliados es considerado el mayor de América Latina y cuya líder ha articulado de manera muy hábil los intereses sindicales con los políticos.

Elba Esther Gordillo, presidenta vitalicia del sindicato y cuyo poder ha sido comparado con el del antiguo líder de los camioneros estadounidenses Jimmy Hoffa, ha utilizado el peso de sus agremiados para movilizarlos en favor de uno u otro candidato presidencial en las últimas elecciones.

Según revelaciones de políticos y de la prensa, fue Gordillo quien inclinó la balanza a favor del actual mandatario, Felipe Calderón, cuando a éste le faltaban muy pocos votos en las encuestas para vencer al candidato izquierdista Andrés Manuel López Obrador en las elecciones presidenciales del 2006.

Una vez iniciado el gobierno de Calderón, el yerno de Gordillo fue nombrado subsecretario de Educación Básica, un área clave de la Secretaría de Educación (SEP), y el Gobierno firmó con la líder sindical la Alianza por la Calidad de la Educación, vista por algunos observadores más como un acuerdo político de intocabilidad del SNTE, que educativo.

"Hay un consenso general en México de que el sistema educativo público es catastrófico y que estamos empeñando el futuro del país", dijo en entrevista con Reuters Ricardo Raphael, autor del libro "Los socios de Elba Esther".

El problema de México, según Raphael, es que desde hace décadas el sindicato, nacido del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que gobernó México por 71 años, ha tenido una relación nociva con el sistema electoral por el cual los maestros eran utilizados para presionar por el voto, cuidar casillas electorales y ellos mismos como alcancías de votos.

Además, el sindicato recibe cifras millonarias por cuotas sindicales -el Estado retiene el 1 por ciento de los salarios y los pasa al SNTE- de los cuales no rinde cuentas, y ha formado un verdadero emporio empresarial en torno a la construcción de viviendas y créditos al consumo y otros para los maestros.

Sí, maestra. Una de las muestras de mayor corrupción en la organización y que indigna a muchos mexicanos es que los puestos de maestros hasta hace poco se vendían y hasta se heredaban, en un oscuro comercio controlado por la cúpula sindical.

"El gran negocio (del sindicato) es este enorme mercado negro, una especie de economía paralela donde se mueven miles de millones de pesos cada mes. Y en esto la autoridad es cómplice", dijo David Calderón, presidente de Mexicanos Primero, una organización que impulsa cambios en la educación.

La Secretaría de Educación Pública (SEP), cuyo titular Alonso Lujambio no atendió pedidos de entrevista para esta nota, ha realizado cambios como poner a concurso las nuevas plazas docentes, pero críticos dicen que esas modificaciones han sido lentas, insuficientes y van a la velocidad que el SNTE quiere.

Gordillo tampoco atendió pedidos de entrevista.

Los analistas creen que no hay tanto un problema del gasto en educación, al que México destina alrededor de un 5% del PIB, sino de lo distorsionado del sistema, como maestros que no son evaluados y una metodología de enseñanza repetitiva y no de razonamiento.

"Es un sistema que privilegia la disciplina y la repetición", dijo Calderón, quien destacó además los altos niveles de deserción escolar desde los primeros años de primaria como una muestra de la gravedad de la situación.

En una escuela de un barrio pobre de la Ciudad de México, una directora lidia a diario con una cruda realidad en la que se combinan la baja calidad de los maestros, junto con la marginación de grandes franjas de población cuyos hijos tienen un destino que luce oscuro.

"Es un sistema promiscuo, politizado. Los cambios que se hacen son de mentira, como colocar jornadas ampliadas y luego ni saben qué hacer con los chicos", sostuvo.

La ola de violencia que vive el país por los poderosos cárteles del narcotráfico, donde hasta niños han quedado atrapados en fuego cruzado, más un aumento en el consumo de drogas, ha venido a agravar la situación.

"Los niños de zonas vulnerables llegan a la escuela moneados (drogados) o sus padres están en la cárcel por narcotráfico. En esos casos es poco lo que los maestros podemos hacer, son chicos que no tienen perspectivas de vida", agregó Calderón.

En México, uno de los mayores exportadores de crudo del mundo, cerca de la mitad de los jóvenes de entre 15 y 19 años no estudia ni trabaja, según la OCDE.

"Sin educación de calidad, México no podrá reducir las disparidades ni construir una clase media próspera, promotora de las grandes transformaciones. Además, no podrá competir con éxito contra otras economías emergentes", dijo en enero Angel Gurría, secretario general de la OCDE.