Bogotá. La sola presencia de la Propuesta 19 en las urnas de California —el estado más poblado de los Estados Unidos, compuesto por 23 millones de votantes— resonó en América Latina a un nivel simbólico y político, subrayando la creencia de que el sistema mundial de control de drogas, establecido hace casi 50 años, no se ha logrado acomodar a circunstancias y actitudes cambiantes.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, sostuvo: “si lo que estamos haciendo es enviar a nuestros conciudadanos a prisión mientras en otras latitudes se legaliza el mercado, entonces debemos preguntarnos: ¿no es hora de revisar la estrategia global frente a las drogas?”.

La pregunta de Santos parte de una premisa exagerada. Los californianos estaban considerando la legalización de la marihuana, no la legalización de todas las drogas ilícitas. Así que no es claro si Santos está tratando de movilizar a las tropas en defensa del statu quo de la guerra contra las drogas o en vez está tratando de canalizar la atención de la Propuesta 19 hacia una seria reconsideración de las políticas de drogas en el hemisferio.

La pregunta es si existen alternativas que puedan minimizar los daños causados por el consumo de marihuana, pero evitar el exorbitante costo social que ha resultado de la prohibición, incluyendo el sufrimiento causado por el arresto, el control criminal de la producción y comercialización, así como los ingresos ilegales que aumentan el poder del crimen organizado.

Debido al influyente rol de EE.UU. en crear el régimen de prohibición de marihuana, es razonable creer que la actitud cada vez más liberal de los votantes estadounidenses sobre la política hacia la droga eventualmente tendrá un impacto en el régimen global. Por supuesto, esto no ocurrirá de un día a otro.

Es claro desde hace muchos años que Washington no va a liderar reformas a las políticas de droga. Sin embargo, las ideas que son consideradas muy atrevidas para Washington pueden comenzar en una menor escala y ser adoptadas por otros estados, quizás eventualmente ser reflejadas en la política nacional.

Más allá de los resultados de la votación en California, el hecho de que millones de votantes contemplaran un enfoque a la marihuana diferente a la prohibición, da vigor al debate, poniendo en el centro preguntas básicas sobre la sostenibilidad del marco de la prohibición de la droga ilegal más usada y fácilmente producida del mundo.