El 'Mapa Nutricional de Chile 2013', publicado por la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb), reveló este domingo que uno de cada dos niños de educación preescolar o de primer año básico (entre 4 y 6 años) son obesos o sufren riesgo de serlo.

El estudio, que cuenta con 692.887 encuestas a menores de prekínder, kínder, primero básico y primero medio, muestra el aumento en todas las categorías de la obesidad entre los escolares chilenos.

En primero básico, el 25,3 % de los niños sufren obesidad y el 26,5 % se encuentran en alto riesgo de sufrirla, siendo los niños los que presentan una mayor prevalencia de obesidad frente a las niñas.

En el caso de la categoría kínder, el 23,6 % de los encuestados tiene sobrepeso y el 27,4 % se encuentra en riesgo, lo que representa a más de la mitad de los escolares.

Las regiones del sur de Chile son las más afectadas, debido a que "poseen un clima más frío y húmedo lo cual estimula el consumo de alimentos de mayor densidad calórica y obliga a los estudiantes a permanecer en casa disminuyendo su actividad física", explica el informe.

Por el contrario, las regiones del norte son las que mejor controlan el peso de los escolares, siendo la región de Antofagasta, con 46,7 % de niños de prekínder en su peso normal, la que mejor gestiona este problema.

Según el "Mapa Nutricional de Chile 2012", la obesidad ha crecido en todas las categorías de forma preocupante, siendo especialmente significativo primero básico (23,6 % a 25,3 %) y primero medio (8,9% a 12,3 %).

Entre tanto, Chile sí ha logrado reducir los índices de malnutrición infantil respecto a 2012 en kínder (de 3,1 % a 2,2 %), kínder (de 2,5 % a 1,8 %), primero básico (de 2,8 % a 2,0 %) y primero medio (de 1,1 % a 0,7 %).

"Los resultados demuestran que el tratamiento de la obesidad no ha obtenido buenos resultados, debido a que es una enfermedad multifactorial que abarca más allá que el tratamiento de la malnutrición, que es solo una cuestión alimenticia", agrega el documento de la Junaeb.

Para solventar esta situación que pone en riesgo la salud de los más jóvenes, la institución propone elaborar un estudio para conocer la mejor edad para intervenir en la nutrición y actividad física de los menores y promover hábitos saludables entre los jóvenes.