La tradicional casa blanca de Maria Ene, en una embarrada calle sin nombre de Rumanía, no tiene agua corriente, pero tiene dos antenas parabólicas colgadas de su valla.

Tres de los cinco hijos de Ene han emigrado a España. No es muy lejos, pero cuando todo el mundo siente el impacto de la recesión económica en Europa, los ve como mucho una vez al año y necesita sentirse conectada.

"Los vi por Internet", dijo Ene, de 60 años, que vive en el pequeño pueblo de Lupsanu, 75 km al este de Bucarest.

"Un nieto mío me los mostró cuando sentía que estaba en un punto que no podía continuar", afirmó, con lágrimas en los ojos.

"Es difícil para ellos, pero ¿qué hacen aquí? Allí al menos tienen un trabajo".

Más de 20 años después de la caída del comunismo, persiste la brecha de riqueza entre el este y el oeste de Europa, y los países desde el mar Negro al Báltico están viendo marcharse a su gente a un ritmo alarmante.

Mientras que la pertenencia a la Unión Europea le ha traído prosperidad a muchos, también ha hecho que sea más fácil emigrar, atrayendo a los jóvenes del este, especialmente de las áreas rurales, y dejando atrás a una población cada vez más envejecida y pobre.

Rumanía, el segundo miembro de la UE más pobre con un salario medio mensual de US$450 dólares (unos 300 euros), es uno de los más afectados, con la caída de 12% de su población en una década, según los datos del censo.

En el otro extremo del continente, el censo de Letonia - un país báltico que era considerado un caso triunfal hasta que la actual crisis financiera hizo caer su economía - mostraba que perdió 13% de su población, principalmente por la emigración.

Ambos países han tenido que imponer severos programas de austeridad bajo los términos estipulados por los rescates del Fondo Monetario Internacional.

La población de países más ricos como la República Checa y Polonia se ha mantenido estable gracias a los emigrantes que vuelven a sus países y a otros que llegan desde los países menos favorecidos de la región.

Sin embargo, hacia el sur, en los países de los Balcanes y al noroeste, en las naciones bálticas, el panorama es sombrío. Censos realizados en todo el continente en 2011 mostraron que Lituania ha perdido 12% de su población en una década, Bulgaria 7% y Serbia, aún fuera de la UE, 5%. Hungría tenía 10,4 millones de personas justo antes de la caída del comunismo en 1989, pero los datos oficiales muestran que el año pasado tenía menos de 10 millones.

La población de la rica Alemania, por el contrario, aumentó el año pasado por primera vez desde 2002 gracias a la inmigración de los nuevos miembros de la UE, a pesar de que se preveía que las muertes superaran a los nacimientos, según las estadísticas oficiales.

Las personas que optan por abandonar las zonas más pobres de Europa no sienten que vayan a mejorar su nivel de vida a corto plazo.

"El noventa por ciento de los rumanos no creo que vayan a tener un mejor futuro allí que en Rumanía", afirmó Victor Ponta, que lidera la oposición izquierdista y es favorito para ser elegido primer ministro tras las elecciones de noviembre.

Población de avanzada edad. Para 2060, Rumanía, Letonia, Polonia y Bulgaria tendrán el mayor porcentaje de personas de avanzada edad en comparación con la población activa de la UE, según muestran los datos del Eurostat. Eso significa que el número de trabajadores que tributan descendería, al igual que el gasto público se elevaría para ayudar a los cada vez más pensionistas que necesitarían un apoyo.

De la población de 19 millones de personas de Rumanía, menos de 5 millones son trabajadores que tributan y la mayoría del resto son pensionistas, niños, agricultores de subsistencia o gente que trabaja ilegalmente. El coste de los más de 5 millones de pensionistas creció a 9% del PIB en 2010.

Rumanía ha elevado la edad de jubilación a los 65 años para los hombres y a los 63 para las mujeres, pero esta medida no será suficiente para mantener por buen camino el presupuesto, y Letonia está estudiando una medida similar.

"Bajo el peor de los casos, los costes de la seguridad social aumentarán a niveles muy altos", dijo Mihai Patrulescu, economista de Bancpost, filial del EFG Eurobank griego.

"Para hacer frente a este problema los gobiernos tendrían tres opciones: elevar la edad de jubilación, incrementar los impuestos o trabajar permanentemente con un alto déficit"

La Unión Europea ha declarado 2012 el "Año Europeo del Envejecimiento Activo" para instar tanto a empresas como a trabajadores a apoyar la idea de contratar a personas de edad avanzada y ayudar a las personas mayores para que continúen viviendo independientemente.

La recién nombrada ministra de trabajo Claudia Boghicevici dijo que Rumanía estudia una nueva legislación para dar incentivos fiscales a las empresas que contraten a personas mayores y un mejor apoyo para aquellas que necesitan cuidados especiales.