La crisis económica y los graves problemas sanitarios en Haití, que devinieron del terremoto del 12 de enero del 2010, más la eliminación de la exigencia de visa en Ecuador, ha sido la combinación perfecta para configurar fórmulas de ingreso ilegal para centenares de haitianos al país.

Solo en Pichincha, entre marzo de 2010 y junio de 2011, se iniciaron tres procesos penales por estafa migratoria en que se habría perjudicado al menos a unas 90 personas que ingresaron a Quito y Guayaquil.

Saint Luc Fenelus aparece como uno de los primeros denunciantes de un supuesto obispo llamado Dameus Vikese. El 24 de marzo del 2010, Luc Fenelus le dice a la Policía que Vikese trajo a un grupo de haitianos ofreciéndoles estudios en universidades de Ecuador, así como trabajo y vivienda, a cambio de cantidades que oscilaban entre los US$2.500 y US$4.000.

Relata cómo estas personas fueron abandonadas en hostales de Quito. Según consta en el proceso 1142 del Juzgado Tercero de Garantías Penales de Pichincha, la Fiscalía plantea que Vikese se hace pasar por un sacerdote con muchos contactos con universidades ecuatorianas y convence a jóvenes haitianos para que, disfrazándose de religiosos, crucen las fronteras de República Dominicana, Panamá y Cuba hacia Ecuador.

Pero el caso que destapó la olla de grillos se inicia con una denuncia, en abril de 2011, de Desarmes Kenson, quien tras describir el mismo modus operandi de Vikese revela que el supuesto obispo llegó al país con un grupo de 30 jóvenes que fueron trasladados a una casa en San Blas, en el centro de Quito. Según la Fiscalía, luego partieron hacia otras ciudades del país.

En un operativo policial se sacó a 19 jóvenes en condiciones de hacinamiento en un departamento en San Blas. El Juzgado Quinto de lo Penal de Pichincha confirmó la prisión preventiva para Vikese, ordenada el 17 de junio del 2011, y el caso pasó al Tribunal Primero de lo Penal, donde Vikese fue declarado inocente el 15 de febrero pasado.

El día en que se ordenó la prisión preventiva para Vikese, éste llegaba al Ecuador con 34 haitianos más y fue apresado en el aeropuerto de Quito. Por este nuevo caso se le inició otro proceso penal, en el cual también se dictó sentencia absolutoria el 9 de marzo.

Daniel Rueda, abogado del proyecto Antitrata, de la Fundación Nuestros Jóvenes, cuestiona sobre todo esta última sentencia. Recalca que no se tomaron en cuenta los testimonios de los afectados, las pruebas de que Vikese no era quien decía ser y que sus testigos tampoco acreditaron documentos reales.

Mónica Herrera, de la Fundación Esperanza, dice que funcionarios de la Cancillería ofrecieron visas humanitarias para que los haitianos puedan estudiar y trabajar, pero eso no se ha cumplido. Puntualiza que según las condiciones en que se encontró a estos jóvenes, muy posiblemente iban a ser sujetos de explotación laboral.

Pero fuentes de la Unidad de Delincuencia Organizada Transnacional e Internacional de la Fiscalía de Pichincha dicen que si bien estas personas fueron engañadas, no se determinó algún fin de explotación laboral, sexual u otros ilícitos, por lo que en este caso no se configuró el delito de trata de personas.