Ciudad de Guatemala. El paso de la tormenta Agatha ha dejado hasta el momento unos 96 muertos en Centroamérica, pero las autoridades temen por más decesos, ante los constantes reportes de inundaciones y desborde de ríos por las severas lluvias que azotan a tres países de la región.

Agatha causó la muerte de 83 personas en Guatemala,  nueve en El Salvador y cuatro en Honduras, mientras los trabajadores de rescate trataban de restaurar caminos y las comunicaciones en sitios alejados y altamente sensibles a los deslaves.

"Tenemos muchas desgracias personales (...) a partir de ahora entramos en una etapa de transición para atender a las personas que están en los albergues", dijo el presidente de Guatemala, Alvaro Colom, al ofrecer un balance de la situación el domingo por la noche.

Las regiones más afectadas hasta ahora son el departamento de Chimaltenango y la capital del país centroamericano, que ya estaba en alerta por la erupción del volcán Pacaya.

Agatha tocó tierra el sábado como la primera tormenta tropical de la temporada 2010 en la frontera entre Guatemala y México, pero por la noche fue degradada a depresión tropical dejando a su paso fuertes lluvias, apagones eléctricos, inundaciones y numerosos daños a la infraestructura.

Guatemala ha sido hasta ahora el país centroamericano más castigado por las precipitaciones con daños severos en las calles y miles de evacuados, pero en los vecinos El Salvador y Honduras los ríos desbordaban sus cauces.

Según Colom, en Guatemala hay más de 74.000 evacuados, más de 17.000 personas en albergues y zonas incomunicadas.

Algunos departamentos afectados en Guatemala ya habían sido azotados por los huracanes Mitch en 1998 y Stan en el 2006, que juntos dejaron más de 800 muertos.

Testigos dijeron que por lo menos otras 14 personas pudieron haber fallecido en el poblado San Antonio Palopó, unos 100 kilómetros al sudeste de la capital, cuando un deslave sepultó un barrio entero.

"Mujeres, hombres, niños y familias enteras se perdieron, San Antonio Palopó está de luto", dijo un vecino del lugar en una emisora local. "Hemos podido encontrar 14 personas que están muertos, y esperamos encontrar otros 8 o 10 más que están bajo la tierra", agregó.

Alerta en Honduras y El Salvador.  En El Salvador, el presidente Mauricio Funes decretó la alerta roja y de emergencia para el país, e informó de nueve muertos y poco más de 8.000 personas evacuados en albergues.

Las autoridades investigaban reportes de más víctimas fatales, mientras que en la vecina Honduras las intensas precipitaciones no cesaban.

Honduras, el país más pobre de América Latina después de Haití, reportó cuatro muertes en localidades cercanas a la frontera con El Salvador, entre ellas una mujer electrocutada cuando iba ser evacuada y un menor que murió ahogado arrastrado por las aguas cuando caminaba por la calle.

Otro hombre murió cuando su vivienda se vino abajo en el poblado rural de Santa Ana, en el centro del país.

Cuatro pescadores estaban desaparecidos y el cruce fronterizo El Amatillo entre Honduras y El Salvador fue cerrado por un tiempo a la circulación terrestre.

"El peligro de estas lluvias es que el suelo ya está saturado y además de desbordamientos de ríos se pueden producir deslizamiento en poblados rurales y urbanos", dijo a Reuters el experto del Servicio Meteorológico Nacional hondureño, Herzon Sierra.

El aeropuerto de Tegucigalpa, la capital hondureña, estaba cerrado al tránsito aéreo, en tanto que el de Ciudad de Guatemala solo permitía vuelos de emergencia.

El presidente guatemalteco pidió permiso a su homólogo mexicano, Felipe Calderón, para utilizar temporalmente el aeropuerto de Tapachula, en la frontera de México con el país centroamericano.

El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (CNH) degradó a Agatha a depresión tropical la noche del sábado, tras tocar tierra en la frontera entre Guatemala y México, con vientos máximos de 65 kilómetros por hora.

Ya como depresión, el CNH espera que Agatha deje lluvias torrenciales y una acumulación de hasta 500 milímetros de agua en Guatemala, El Salvador y el sur de México.

Centroamérica es altamente vulnerable a las lluvias debido a su terreno montañoso y al pobre estado de las comunicaciones en áreas rurales.

En noviembre pasado, el huracán Ida dejó a su paso severas inundaciones y deslaves, que causaron la muerte de al menos unas 150 personas.