Dos empresarios alemanes han concebido una forma de que los ciudadanos pasivo-agresivos se desahoguen: marcar un número de teléfono y propinarle una reprimenda verbal a la persona en el otro lado de la línea.

La línea de los insultos, conocida como "Schimpf-los" ("soltar los tacos"), tiene operadores trabajando los siete días de la semana para que los individuos frustrados insulten y se mofen utilizando el lenguaje más desagradable que puedan concebir.

"No juzgamos a la gente que está enfadada", dijo Ralf Schulte, que creó la línea con su compañero en un proveedor de servicios multimedia, Alexander Brandenburger.

"Pasa. Es natural. Con nosotros puedes desahogarte sin ataduras", dijo a Reuters Schulte, de 41 años.

Los creadores del servicio se inspiraron en sus propias y estresantes rutinas diarias. En la forma en que Schulte lo ve, está haciendo un favor a la gente proporcionándoles una vía para liberar su irritación reprimida y ayudar a evitar altercados en casa o en el trabajo.

"Si estás estresado en el trabajo, llegas a casa y tu pareja se lleva la bronca", dijo. "Incluso aunque no sea su culpa".

Cuando los que llaman no son creativos en su reprimenda, o se contienen, los operadores de la línea les buscan con descaradas provocaciones como: "Es la tercera vez que te escucho hoy. ¿Eso es todo lo que tienes?"

El servicio cuesta 1,49 euros (US$1,8) por minuto, un precio que para Schulte está totalmente justificado. "Por poder sacar todo lo que tienes dentro es una ganga".