Berlín. La cifra de muertos en el Love Parade se elevó este miércoles a 21, mientras los alemanes, que adoran el orden y la organización, tenían dificultades para comprender cómo pudo suceder una tragedia de esta magnitud en su muy regulado país.

Una mujer de 25 años murió a causa de las heridas sufridas cuatro días antes en la estampida del Love Parade del sábado, cuando hordas de jóvenes se empujaban en un túnel para acceder al festival de música tecno en una ex estación ferroviaria en Duisburgo.

El luto ha dejado paso a un dedo acusador. También ha sumido en un ambiente deprimente a un país que había estado de muy buen humor este verano boreal por un fuerte crecimiento económico, la caída del desempleo y un aumento del orgullo nacional por el éxito de su equipo en el Mundial de fútbol.

La policía ha dicho que las autoridades locales ignoraron las advertencias de que Duisburgo -con una población de 500.000 personas- era demasiado pequeña para albergar el Love Parade, al que acuden un millón de aficionados, mientras los organizadores acusaron a la policía por permitir que tantas personas accedieran a la estación ferroviaria.

"Esta tragedia es profundamente perturbadora para la gente de toda Alemania", dijo el portavoz del Gobierno, Ulrich Wilhelm. "Esto va a tener ramificaciones de alto alcance", agregó.

La canciller, Angela Merkel, interrumpirá sus vacaciones de verano para asistir al servicio funerario en memoria de las víctimas el sábado en Duisburgo.

El alto funcionario policial en Rin del Norte-Westfalia Dieter Wehe casi se puso a llorar en una rueda de prensa el miércoles cuando contó a los periodistas que las víctimas fallecieron asfixiadas.

Acostumbrados a un alto grado de eficacia y organización, los alemanes se han quedado perplejos por el caos del Love Parade y las noticias de que altos funcionarios municipales y organizadores no escucharon las advertencias de que Duisburgo tendría problemas para lidiar con un acontecimiento tan masivo.

Los alemanes pueden quejarse de la burocracia que puede retrasar la concesión de un permiso para construir incluso una marquesina de autobús. Pero también esperan que el Estado los proteja de este tipo de accidentes y desastres que pueden pasar en otros lugares.

"Este desastre no fue un acto de Dios: fue evitable", escribió Heribert Prantl en el diario de Múnich Sueddeutsche Zeitung. "Fue el resultado de una cadena de errores: Descuido, estupidez y un fracaso a la hora de actuar de manera responsable".

¿Se ignoraron las advertencias? Los alemanes tienen poca tolerancia para una mala organización y la principal noticia del mes antes del Love Parade fue que los aparatos de aire acondicionado de algunos trenes "intercity" funcionaban mal.

El alcalde de Duisburgo Adolf Sauerland ha sido blanco de grandes críticas. El diario Bild dijo el miércoles que ignoró las advertencias de las agencias de planificación de la ciudad, policía y departamento de bomberos.

Sauerland negó haber actuado mal y dijo que estaba cooperando con una investigación de la fiscalía estatal. Declaró al Westdeutsche Allgemeine Zeitung que no dimitiría porque eso equivaldría a admitir su responsabilidad.

"Tenemos que resistir", indicó Sauerland al periódico.

Después de ser abucheado y atacado por algunas personas cuando trató de depositar flores en el lugar de los hechos, Sauerland no asistirá a la ceremonia porque no quiere herir los sentimientos de las familias, dijo su portavoz.

"Ahora está claro que el alcalde Sauerland obvió las preocupaciones de seguridad que le plantearon sus propias agencias", escribió el columnista del diario Bild Nicolaus Fest. "Les dijo que prescindieran de sus preocupaciones", escribió Fest, añadiendo que Sauerland debería dimitir.