Tras la presentación de la 15ª edición del informe Forensis, el Instituto de Medicina Legal lanzó una alarma en el tema de los suicidios: a pesar de que en 2013 la tasa disminuyó (se presentaron 1.810 casos), durante la última década 18.275 personas se han quitado la vida, un promedio de 1.700 a 1.900 muertes por año. Asimismo realizó un estudio sobre el impacto del bullying (matoneo) en la infancia y la adolescencia, llegando a la conclusión de que si no se trabaja en políticas públicas que hagan frente al fenómeno, las consecuencias serían lamentables en un futuro no muy lejano. “Al analizar las tasas por rangos de edad, se ha sostenido una constante: las tasas más elevadas están ubicadas entre los 15 y 24 años de edad”, se lee en el documento. En pocas palabras, la población más vulnerable a suicidarse también es la más expuesta al matoneo.

Colombia es un país que aún no deja de sorprender, en especial con sus cifras y estadísticas. Detrás del homicidio (en 2013 fueron asesinadas 14.294 personas) y los accidentes de tránsito, el suicidio es una de las principales formas de muerte violenta en el país. Frases como “por cada mujer se quitan la vida cuatro hombres”, “el mecanismo causal más utilizado fue el ahorcamiento”, “las razones del suicidio con más prevalencia fueron los celos, la desconfianza y la infidelidad”, “en los días domingo y lunes y los meses de enero y julio son cuando la gente más se suicida” y “los solteros se suicidan tres veces más que los casados” pueden leerse a lo largo del Forensis.

En cuanto al tema de hombres y mujeres, los primeros siguen siendo los más vulnerables. También, en la población de solteros se produjeron más suicidios en comparación con quienes están en unión libre o casados: 537 frente a 298 y 192 respectivamente. En el fondo de la tabla están los separados, quienes supuestamente serían los más afectados emocionalmente, con 43 casos. Otro de los datos curiosos es que en 2013 Medicina Legal tan sólo registró dos muertes, un hombre y una mujer, que pertenecían a la comunidad LGBTI.

Muchos creerían que los métodos que provocan muerte por asfixia serían los menos utilizados para suicidarse por su alta probabilidad de fallar. Sin embargo, según las estadísticas del Forensis, esta técnica sigue siendo la más utilizada, con 990 casos, que representan el 54,70%, y detrás de ella está el envenenamiento con tóxicos (378) y el uso de armas de fuego (288). Una de las principales conclusiones a las que llega Medicina Legal es que “los esfuerzos del Estado por reducir estas cifras aún no muestran los resultados esperados; si bien el Plan Decenal en Salud Pública 2012-2021 aborda el tema desde la intervención en la población con trastornos mentales, se debe tener en cuenta que esta no es la única causa que conlleva al suicidio”.

Las cifras soportan este argumento, ya que entre las razones del suicidio, muy por encima de las 191 personas que se quitaron la vida por tener enfermedades físicas y mentales, los celos, la desconfianza y la infidelidad fueron las principales causas de muerte, con 253 casos registrados. Los problemas económicos y el desamor completan este trágico cuadro. Los lugares más utilizados por las personas tampoco han variado, ya que la vivienda, con el 69% de los casos, sigue siendo el más usado. Sin embargo, con respecto al año anterior, en los sitios de reclusión se presentaron seis muertes más, llegando a 20 suicidios.

Adicionalmente, Medicina Legal instó al gobierno a adelantar una serie de políticas que busquen disminuir el fenómeno. Asimismo propuso que el matoneo tenga un marco penal, ya que “estamos hablando de una situación que expone al sujeto a un estrés crónico, hecho que de por sí, ya conlleva la presentación de unos daños y perjuicios si llegara a ocurrir un suicidio como consecuencia última del matoneo escolar, claramente se estaría incursionando y penetrando en el área del derecho penal... No activar la ruta de atención frente a un caso de matoneo, minimizar la situación que se está presentando y decir que la víctima exagera o simplemente ignorar la situación, cabrían perfectamente como negligencia”.