Si después de muerto no está conforme con lanzar sus cenizas al mar, enterrarlas en el patio de la vieja casona familiar o conservarla en un jarrón fuera del alcance de los niños, una buena alternativa puede ser convertir esos restos en un disco de vinilo para seguir girando sobre el equipo de sonido tras la partida.

"El lugar perfecto para los amantes de los vinilos", dice el llamado de una empresa británica And Vinilyque asegura que se trata de la mejor oportunidad para que los últimos restos de una persona fanática de la música reposen en un disco junto a sus artistas favoritos.

El producto ha sido denominado comercialmente como "Rest in vinyl", haciendo una alusión macabra al "descansa en paz" y cuesta la friolera de 3.500 euros (unos US$4.544) en su versión más básica.

El LP fabricado en edición limitada de 30 copias con las cenizas del muerto, puede durar hasta 24 minutos y contener el compilado a elección del fallecido o sus deudos.

Hasta ahora se han grabado en estos singulares discos mensajes y discursos de los fallecidos, canciones favoritas y hasta un testamento en la genuina voz del contratante. Versiones más caras de la producción sonora puede incluir el arte y diseño de reconocidos artistas plásticos o la contratación de algunas bandas de rock anotadas para componer un movido réquiem para el long play.

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