Manama. Los manifestantes de Bahréin parecieron ganar impulso el sábado, mientras que en Libia dolientes enterraban a sus muertos en el oriente del país, mientras una ola de protestas en el mundo árabe pone a prueba a los gobernantes de larga data en la región.

Los desórdenes se han propagado desde Túnez y Egipto a Bahréin, Yemen y Yibuti, al tiempo que ciudadanos de un país a otro pierden el miedo a los gobernantes opresivos y autocráticos y se toman las calles en demanda de cambios democráticos y oportunidades económicas.

Multitudes a favor y en contra del gobierno en Saná, la capital de Yemen, se lanzaron piedras e hicieron disparos al aire. La policía acorraló a los manifestantes en Argel en un patio y en Yibuti fuerzas de seguridad chocaron con la multitud.

En Bahréin, aliado clave de Estados Unidos y donde se aloja la Quinta Flota estadounidense, miles de manifestantes recuperaron la Plaza de la Perla en Manama, después de que soldados y policías anti-disturbios se retiraran.

El viernes, el rey Hamad declaró un día de duelo nacional e instó a la calma. Anunció antes que se había ordenado a todos los soldados que dejaran las calles, cumpliendo con una de las demandas de Wefaq, el principal bloque de la oposición chiita.

Ibrahim Mattar, del Wefaq, dijo a Reuters que las autoridades deben aceptar el concepto de monarquía constitucional y sacar a las tropas de las calles para que pueda empezar un diálogo.

"Entonces podremos tener un Gobierno temporal que no incluiría al actual ministro del Interior o al ministro de Defensa", indicó.

Estados Unidos y Arabia Saudita consideran a Bahréin como un bastión sunita contra la potencial vecina chiita Irán.

Human Rights Watch dijo el viernes que en Libia las muertes ascenderían a 84 en tres días de protestas, mayormente alrededor de la ciudad de Benghazi, donde los manifestantes protestan contra una elite acusada de acaparar la riqueza de Libia y de negar libertades políticas.

El ministro de Asuntos Exteriores británico, William Hague, instó a Libia a dejar el uso de la violencia contra las protestas y pidió a los gobiernos de Medio Oriente que respondan a las "aspiraciones legítimas" de sus pueblos.

"Condeno la violencia en Libia, incluyendo reportes del uso de armamento pesado y una unidad de francotiradores contra los manifestantes", dijo Hague.

La propagación de los desórdenes - en particular el temor a los posibles efectos en el primer productor de petróleo mundial, Arabia Saudita - elevaron los precios del petróleo Brent esta semana antes de que otros factores los hicieran caer el viernes.

También fue un factor para que los precios del oro reportaran su mejor desempeño semanal desde diciembre.

Pero analistas dicen que a diferencia de lo que pasó en Egipto, el gobernante libio Muammar Gaddafi tiene la liquidez del petróleo para aliviar problemas sociales, además de ser respetado en gran parte del país.

En Yemen, un manifestante murió y siete quedaron heridos en el choque con simpatizantes del presidente Ali Abdullah Saleh en Saná, un día después de la muerte de otras cinco personas, en choques con fuerzas de seguridad contra multitudes que demandaban que Saleh dejara el poder tras 32 años de gobierno. El presidente es aliado de Estados Unidos contra Al Qaeda.

En Argel, la policía acorraló a 500 personas en el patio de un bloque residencial antes de que pudieran llegar a una marcha en el centro de la ciudad. En la protesta no participaron los principales partidos de oposición, que fue organizada por grupos de derechos humanos, sindicalistas y un pequeño partido político.

La protesta fue muy mínima para asustar a las autoridades, pero es un indicio de la presión que se está acumulando para que hayan cambios sustanciales, en especial por un nuevo lineamiento de Gobierno.

El tumulto político que corre por Oriente Medio ha llegado al Cuerno de Africa, al pequeño estado de Yibuti, donde el sábado manifestantes contra el Gobierno chocaron con fuerzas de seguridad, por segundo día seguido, también exigiendo la salida del presidente Ismail Omar Guelleh, cuya familia ha gobernado a la ex colonia francesa desde su independencia, en 1977.

Guelleh llegó al poder en 1999 y se espera que termine su tercer período el 2011.

Yibuti, entre Eritrea y Somalia, alberga a la mayor base militar francesa en Africa y a una estadounidense.