Río de Janeiro.- El menor control de la deforestación en Brasil, el país donde se encuentra la mayor selva del mundo, podría costar hasta US$5,2 billones al resto del mundo, según un estudio realizado por investigadores brasileños.

     Si el país no consigue cumplir sus compromisos con el Acuerdo de París para controlar el aumento de la temperatura mundial en hasta dos grados centígrados, sería necesario que el resto de países gastasen US$5,2 billones, alerta el informe, publicado este martes y realizado por investigadores de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG) y la Universidad de Brasilia (UnB).

     Precisamente la deforestación es el principal factor que puede provocar que Brasil tenga dificultades para cumplir esas metas, lo que además de perjudicar a otros países, tendría también efectos negativos para la economía brasileña.

     La cifra es el triple de lo que, según las estimaciones, Brasil tendría que gastar para contener las emisiones de gas con políticas de preservación ambiental.

   "Hoy en día la preocupación en Brasil está en la corrupción, el desempleo, la seguridad pública... Por eso no hay presión de la sociedad en favor de políticas de control de la deforestación y el camino de los deforestadores es así más fácil", resalta el informe. 

     El retroceso político en esta materia, explica el estudio, "tendría que ser compensado con tecnologías del siglo XXI, todavía caras y poco disponibles".

     El estudio analiza tres posibles tipos de escenarios en cuanto a la gestión ambiental: "débil", como el que tuvo el país antes de 2005; "fuerte", como el que tuvo lugar entre 2005 y 2012, cuando se lograron reducir las emisiones de carbono en un 54% gracias a una caída de la deforestación del 78%, y "media", como sucede con la política actual, en la que los fuertes mecanismos de control ambiental conviven con concesiones y retrocesos en políticas y leyes.

     En el primer escenario, Brasil podría acabar emitiendo por encima de su presupuesto de carbono e implicando un coste para otros países. En un escenario de gestión "media", las altas emisiones por la deforestación podrían ser compensadas dentro del propio país pero con altos costes para la economía nacional.

     Los investigadores también calcularon los valores de las inversiones que serían necesarias en energía eléctrica, transportes, combustibles e industria si no se logran cumplir las metas del Acuerdo de París. Las 8.000 opciones tecnológicas que habría que aplicar podrían costar dos billones de dólares hasta 2050.

     En un escenario de gestión ambiental "fuerte", con acciones para controlar la deforestación y leyes sobre el uso del suelo, la inversión hasta 2050 no pasaría de los US$1,2 billones.

     "Hoy en día la preocupación en Brasil está en la corrupción, el desempleo, la seguridad pública... Por eso no hay presión de la sociedad en favor de políticas de control de la deforestación y el camino de los deforestadores es así más fácil", resalta el informe.