Ciudad Juárez.- El mexicano de 24 años dijo que estaba fumando marihuana en la calle cuando soldados se lo llevaron a rastras acusándolo de ser uno más de los traficantes de drogas que aterrorizan a la fronteriza Ciudad Juárez.

Ahora, cumpliendo una sentencia de cinco años en prisión, el hombre, del que por ley no se puede revelar su nombre, dijo que para incriminarlo los soldados lo hicieron ver como un gran traficante de droga al colocarle 13 kilos de marihuana tras su arresto en enero.

Residentes en Ciudad Juárez, el epicentro de la sangrienta guerra contra el narcotráfico, dicen que autoridades están persiguiendo a infractores menores y a gente inocente, como trabajadores pobres incluso, mientras permiten que capos de la droga operen con impunidad.

El presidente Felipe Calderón está bajo presión para mostrar resultados en su ofensiva contra los cárteles en Ciudad Juárez, una parte central de los operativos, donde su Gobierno ha desplegado más de 7.500 militares y policías.

Pero grupos de derechos humanos dicen que la corrupción o la ineficiencia de policías y soldados tiene detenidos a cientos de adictos a las drogas y gente ordinaria en la ciudad manufacturera fronteriza con El Paso, Texas, sin efectuar mayores redadas o arrestar capos.

Más de 450 policías federales realizaron en agosto una protesta pública para acusar a sus superiores de forzarlos a realizar extorsiones y realizar redadas ilegales.

El ejército ha decomisado este año solo 34 kilos de cocaína en la ciudad, un punto clave de contrabando en el país, desde donde los cárteles envían a Estados Unidos, según estimaciones de Naciones Unidas, unas 140 toneladas de cocaína cada año.

En la urbe, donde opera el cártel de Juárez que dirige el capo Vicente Carrillo Fuentes, prófugo de la justicia, no ha habido mayores arrestos, como el de Edgar "La Barbie" Valdez en agosto en una región vecina a la Ciudad de México.

"Por fumarme un cigarro de marihuana me sentenciaron a cinco años", dijo el hombre a Reuters desde su celda en Ciudad Juárez, que se ha convertido en una de las urbes más violentas del mundo donde la confrontación entre las bandas de narcotraficantes ha desencadenado una cruenta guerra.

Desde enero del 2008 han muerto en la ciudad más de 6.700 personas por la violencia ligada al narcotráfico.

La golpeada ciudad ha sido una de las mayores pruebas para el gobierno desde que lanzó su militarizada ofensiva contra los cárteles en diciembre del 2006. Las balaceras son comunes en la urbe y hasta 250,000 personas han huído, muchos de ellos calificados trabajadores de fábricas y residentes adinerados.

Los militares niegan que estén actuando incorrectamente.

"El ejército se apega directamente a los derechos. Se ponen a disposición los presuntos responsables siempre con las evidencias", dijo a Reuters Marco Antonio Barrón, uno de los generales del Ejército en Ciudad Juárez.

Fiscales en la ciudad no estuvieron disponibles para hacer comentarios.

Unas 220 personas presentaron quejas formales por supuestos abusos de militares en Ciudad Juárez entre marzo del 2008 y abril del 2010, incluyendo acusaciones de arrestos injustos y tortura, de acuerdo con la comisión de derechos humanos del estado de Chihuahua, donde se encuentra Ciudad Juárez.

El organismo no pudo determinar inmediatamente si todas las quejas fueron corroboradas.

Gustavo de la Rosa, un investigador de la comisión, aseguró que cientos de más personas habrían sido también víctimas de abusos de militares, pero no presentaron denuncias por temor a represalias.

En un caso reciente, dos estadounidenses detenidos por soldados en Ciudad Juárez fueron sentenciados el mes pasado a cinco años de prisión por tráfico de drogas.

Shohn Huckabee, de 23 años, y Carlos Quijas, de 36, fueron arrestados mientras regresaban a El Paso en diciembre. Ellos acusan a los soldados de haberles colocado maletas de marihuana dentro de su automóvil, golpeándolos y dándoles choques eléctricos.

Mientras el ejército rechaza los reclamos, los dos hombres han presentado un recurso contra la sentencia en su contra.

"Se dieron cuenta que no éramos miembros de algún cártel y decidieron empezar el proceso judicial contra nosotros por algo que no hicimos", dijo Quijas a Reuters en su celda.

Legisladores de Estados Unidos han amenazado con congelar una parte de los US$1.300 millones que Washington está entregando a México en equipos para apoyar su ofensiva antidrogas si los operativos violan los derechos humanos.

México arrestó a más de 34.500 personas sospechosas de tener vínculos con el narcotráfico desde septiembre del 2009 a agosto del 2010, a lo que Calderón dice que es un signo de su compromiso de golpear a los cárteles.