México DF. El gobierno mexicano está enviando un alerta a los capos del narcotráfico: pueden ser capturados o muertos en cualquier momento, como otros siete casos ocurridos en el último año.

Pero sin confrontar los profundos problemas de corrupción, lavado de dinero y cárceles sobrepobladas, eliminar a los capos tendrá un efecto corto sobre el lucrativo tráfico de drogas, además de elevar la violencia que está ahuyentando a los inversores, dijeron analistas.

"Capturar a los principales capos es importante, pero si tú piensas en una estrategia amplia contra el crimen organizado, esto sería un 25%, tienes aún un 75% para lograr". Tony Payan, analista de seguridad de la Universidad de Texas.

La semana pasada murió en un operativo con policías y marinos el capo narco Nazario "el Chayo" Moreno, líder del sanguinario cártel de La Familia, que opera en Michoacán, el estado natal del presidente Felipe Calderón y donde comenzó su campaña antidrogas hace cuatro años.

El operativo se convirtió en una batalla campal de un día en el que se vieron escenas de guerra, con sicarios del cártel quemando autobuses y otros vehículos para bloquear carreteras y avenidas incluso en Morelia, la colonial capital del estado.

La muerte de Moreno fue la última de una serie de victorias del Gobierno, que ha gastado miles de millones de dólares en seguridad.

En circunstancias similares, en noviembre fue abatido uno de los líderes del cártel del Golfo, Ezequiel "Tony Tormenta" Cárdenas, y en agosto fue atrapado Edgar "La Barbie" Valdez, uno de los capos más violentos que luchaba por el liderazgo del cártel de los Beltrán Leyva.

El jefe de esta organización, Arturo Beltrán Leyva, murió en diciembre en un operativo con marinos en la ciudad de Cuernavaca, a unos 60 kilómetros de la Ciudad de México.

Mejora de áreas de inteligencia. Analistas dicen que México ha podido localizar a los capos porque ha mejorado sus áreas de inteligencia y las operaciones militares y de policía gracias al intercambio de información con Estados Unidos.

Las autoridades estaban necesitando mostrar éxitos en el combate antidrogas en medio de crecientes críticas a los operativos, que han dejado cerca de 33.000 muertos desde diciembre del 2006, entre ellos víctimas inocentes.

"La Policía Federal cuenta hoy con capacidades superiores que le permiten estar en todos los rincones de México con equipo, con tecnología y con profesionales de la seguridad", dijo este sábado el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, durante el funeral de cinco policías que cayeron en el operativo de Michoacán.

Pero los analistas dicen que mientras el consumo de drogas continúe firme en Estados Unidos, México tiene aún un largo camino para emular a Colombia en el control de la violencia del narco, rampante entre las décadas de 1980 y 1990.

"Capturar a los principales capos es importante, pero si tú piensas en una estrategia amplia contra el crimen organizado, esto sería un 25%, tienes aún un 75% para lograr", dijo el analista de seguridad Tony Payan, de la Universidad de Texas en El Paso y frente a Ciudad Juárez.

El centro del problema es reformar los corruptos cuerpos de policías locales y crear empleos y oportunidades para que los jóvenes no se sientan tentados por los cárteles, dijo.

Lucha contra la cúpula. El incremento en la violencia del narcotráfico -que causa preocupación en Washington y en las empresas cerca de la frontera México-EEUU- también se está convirtiendo en una debilidad política para Calderón y su Partido Acción Nacional (PAN), de cara a las elecciones presidenciales del 2012.

La persecución de los principales líderes de los cárteles detona batallas internas y ataques de otras bandas que buscan aprovechar la ocasión para ganar territorio, y muchos mexicanos tiene la impresión de que el Gobierno está perdiendo la lucha, según sondeos recientes.

"La eliminación de los altos miembros del crimen organizado genera más violencia, dado que hay más competencia para llegar a la cima", dijo Eduardo Buscaglia, especialista del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).

Escuelas y hospitales de Matamoros tuvieron que ser desalojados por amenazas de bomba, días después de la muerte de "Tony" Tormenta.

La violencia también ha aumentado en el otrora tranquilo estado de Jalisco, vecino a Michoacán, a raíz de la muerte del capo del cártel de Sinaloa Ignacio "Nacho" Coronel en julio, a manos de las fuerzas de seguridad.

La noche del viernes, presuntos sicarios asesinaron a 11 personas durante celebraciones religiosas en el pueblo de Tecalitlán, Jalisco.

Calderón, que no cuenta con mayoría en el Congreso, no ha logrado que se aprueben reformas profundas para mejorar a los cuerpos policiales y endurecer las leyes contra el lavado de dinero, y el sistema judicial aún no es capaz de procesar los casos correctamente.

Un caso originado el año pasado contra 35 alcaldes y otros funcionarios de Michoacán por tener vínculos con La Familia se vino abajo cuando los jueces consideraron que hacía falta evidencia.

"El Gobierno no tiene la capacidad de procesar a los criminales", dijo Alberto Islas, un analista político independiente. "Tenemos la capacidad de identificarlos y asesinarlos, pero no tenemos la capacidad de ponerlos tras las rejas", agregó.