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México recibirá al Papa Benedicto XVI en medio de un declive del fervor católico
Miércoles, Marzo 21, 2012 - 17:21

El último censo de población, del 2010, mostró que las personas declaradas católicas disminuyó a 83,9% desde el 88% del 2000 y muy lejos del 96% de 1970.

México DF. México, la segunda nación con más católicos en el mundo, recibirá esta semana por primera vez al Papa Benedicto XVI en medio de un declive de fieles y una estela de miles de muertos dejados por la violencia del narcotráfico en los últimos años.

Tras casi siete años de papado, el Sumo Pontífice ha viajado sobre todo a países de Europa y en el continente americano sólo ha ido a Brasil y Estados Unidos.

Ahora ha orientado su brújula a Cuba y a México, visitado cinco veces por su antecesor Juan Pablo II, conocido como el Papa mexicano.

Benedicto XVI viaja dos años después de que el Vaticano reconoció el escándalo en torno a la vida del influyente padre mexicano Marcial Maciel, fundador de la orden Los Legionarios de Cristo, que cometió pederastia, llevó una doble vida con amantes e hijos y hasta tuvo adicción por la dopamina.

El Papa centrará sus actividades, como una multitudinaria misa al aire libre y una reunión con el presidente Felipe Calderón, en el central estado de Guanajuato, que pese a ser uno de los bastiones católicos ha visto una caída de seguidores.

"Muy preocupado por Europa, había descuidado América Latina y ahora que los números tienden hacia abajo, el Papa corrige, por así decirlo", declaró el especialista mexicano en temas religiosos, Bernardo Barranco.

El último censo de población, del 2010, mostró que las personas declaradas católicas disminuyó a un 83,9% desde el 88% del 2000 y muy lejos del 96% de 1970.

Proyecciones indican que el porcentaje podría desplomarse hasta llegar a un 67% en menos de tres décadas.

"Los focos rojos del Vaticano se prendieron cuando se dieron a conocer esas cifras", resaltó Barranco.

Pero el panorama puede ponerse aún más grave para la Iglesia. Según el investigador Elio Masferrer, en el 2020 podría haber estados mexicanos -como el sureño Chiapas- en donde los católicos serían menos de la mitad de la población.

Abusos de Maciel minan confianza. En México, un cóctel que mezcla la pérdida de confianza en la Iglesia por los escándalos de abusos sexuales cometidos por sacerdotes y una débil labor pastoral, sobre todo entre sectores pobres, ha hecho que ganen terreno otras creencias.

Es así como en el país, donde hay libertad religiosa, han florecido grupos evangelistas y cultos no reconocidos por el Estado como el de la Santa Muerte, vinculado a población de bajos recursos y a delincuentes, según revelaron especialistas.

Uno de los escándalos que cimbró la fe de muchos fue el caso del difunto Maciel, quien murió en el 2008 a los 87 años y tuvo fuertes vínculos con el Papa Juan Pablo II.

Maciel, que además construyó un imperio económico en torno a la Legión, fue hallado culpable de haber abusado sexualmente de seminaristas durante al menos tres décadas y condenado en el 2006 a una vida de penitencia, pero nunca sancionado por la justicia.

Los Legionarios pidieron perdón a las víctimas y el año pasado ofrecieron indemnizarlas, luego de que Benedicto XVI enviara a un cardenal para evaluar el futuro de la orden.

El Papa, de 84 años, no tiene planeado en su visita a México reunirse con las víctimas de los abusos de Maciel.

En tanto, algunos reconocen su cambio de fe. Juan Pablo Barrera, un comerciante en la ciudad de León donde Benedicto XVI pernoctará por tres noches, dijo que dejó la Iglesia Católica hace dos años porque el evangelismo alcanzó lo más profundo de su alma y que ahora es un mejor padre.

"En la Iglesia nunca me enseñaron a tener una relación con Dios", dijo el comerciante, agregando que "me enseñaron que lo más importante era el Papa, la Virgen, los santos y los padrecitos".

En Guanajuato, donde el 94% de sus habitantes es católico, el número de personas que dejó el catolicismo casi se duplicó en la última década y sólo en la capital León existen más de 130 grupos de evangélicos registrados.

De los mexicanos que no son católicos, un sector es de ateos y la mayor parte pertenece a otras Iglesias. Según Barranco, los movimientos pentecostales -Iglesias evangélicas derivadas del protestantismo- son los que más han atraído adeptos.

El Nuncio Apostólico en México, Christopher Pierre, dijo recientemente que no hay que "dramatizar" la caída en las cifras, ya que la inmensa mayoría de los mexicanos son católicos.

Por su parte, el arzobispo de León, José Guadalupe Martín, expresó que "la Iglesia Católica no impone a nadie sus convicciones, por tanto si alguien libremente decide irse, o si no cree en nada, es su propia decisión que es respetable".

"La visita de Papa la tomamos como una oportunidad de fortalecer nuestra fe católica (...) una fe robusta, no nos fijamos tanto en cantidades, más bien cuidamos la calidad del catolicismo y de la fe", agregó.

Piden consuelo por la violencia. El Sumo Pontífice llega a un país desangrado por la violencia del narcotráfico, que ha cobrado la vida de más de 50.000 personas en más de cinco años y donde son cotidianas, en algunos estados, las balaceras a plena luz del día entre bandas rivales, así como la muerte de inocentes en el fuego cruzado.

Raúl Vera, obispo de la norteña ciudad de Saltillo, localizada en una de las regiones más azotadas por la violencia, dijo que el Papa debería pronunciar un mensaje de consuelo a los mexicanos, cansados de las hostilidades.

"Una palabra que ilumine, por un lado que le de consuelo a víctimas de la violencia pero también por otro lado que exija a la Iglesia solidarizarse con las víctimas", dijo Vera, una voz discordante entre los jerarcas mexicanos que apoya los derechos de homosexuales y es un duro crítico del gobierno.

La estrategia de Calderón contra los cárteles de las drogas se encuentra bajo duros cuestionamientos por el escalofriante número de muertos, desaparecidos y deplazados que ha dejado, mientras que no hay señales de que la violencia esté cediendo.

El poeta y activista Javier Sicilia, quien perdió hace dos años a su hijo y formó un movimiento de familiares de víctimas de la violencia, dijo que viajará al Vaticano para entregar este jueves una carta en la que pide que el Papa "abrace" a México en su viaje en solidaridad con las víctimas de la violencia.

Durante el gobierno de Calderón, que inició en diciembre del 2006, han sido asesinados 21 sacerdotes, algunos de ellos a manos de secuestradores o por amenazas cumplidas de extorsionadores, según un informe del Centro Católico Multimedial (CCM).

Autores

Reuters