Río de Janeiro. La lluvia seguía cayendo sobre Río de Janeiro este miércoles mientras las autoridades en la segunda ciudad más grande de Brasil intentaban restaurar el tránsito después de que 96 personas murieron en deslaves e inundaciones.

El alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, dijo que el tráfico había mejorado, luego de que viaductos inundados dejaron a residentes y trabajadores de otras localidades varados a lo largo de toda la ciudad, pero llamó a la comunidad a posponer reuniones y evitar desplazamientos, si es posible.

"Desde el punto de vista de la movilidad, la situación es mejor que ayer", dijo Paes en una rueda de prensa temprano en la mañana.

"La ciudad está comenzando a volver a la normalidad, pero las lluvias aún son intensas", agregó.

Además, llamó a aquellos que viven en poblaciones en lomas de cerros con riesgo de deslaves -responsables por la mayoría de las muertes del martes- a abandonar sus hogares en la medida en que continúen las precipitaciones.

"Sus vidas están en peligro", sostuvo Paes.

Un portavoz del Cuerpo de Bomberos de Río de Janeiro dijo que rescatistas aún buscan a 49 personas declaradas desaparecidas como consecuencia de la lluvia, la más intensa que ha golpeado a la ciudad en al menos tres décadas.

El equipo de fútbol más popular de Brasil, el Flamengo, pospuso un partido contra Universidad de Chile por la Copa Libertadores debido a las lluvias y las escuelas de Río suspendieron las clases por segundo día.

Paes dijo este martes que 1.200 personas habían quedado sin hogar y que 10.000 casas seguían en riesgo, en su mayor parte en favelas donde vive alrededor de un quinto de la población de Río, a menudo en precarias viviendas que son altamente vulnerables a la lluvia intensa.

Canales de televisión mostraron este martes partes centrales de Río inundadas y automóviles abandonados bajo el agua. Cerca de la playa de Copacabana, los residentes que se dirigían a su trabajo tuvieron que caminar con el agua hasta los tobillos.

Eventos deportivos. La inundación y el consecuente caos vial renovaron la atención sobre la pobre infraestructura de Río en momentos en que se prepara para ser sede de la Copa Mundial del Fútbol 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016.

En enero, al menos 76 personas perdieron la vida en inundaciones y deslaves en los estados de Río de Janeiro, Sao Paulo y Minas Gerais, los más poblados de Brasil.

En aquella oportunidad, docenas de personas murieron en un deslave que afectó un centro vacacional en una playa ubicada entre Río de Janeiro y la ciudad costera de Santos.