Miles de españoles salieron este domingo a la calle para protestar contra los recortes anunciados en pilares del estado de bienestar como la sanidad y la educación, que han sido defendidos por el gobierno como necesarios para ayudar a reducir drásticamente un elevado déficit público.

Con pancartas como "Con la educación, la sanidad y el trabajo no se juega", jóvenes y jubilados se mezclaron con familias que acudieron a la marcha en la capital desafiando una lluvia intermitente y pese a coincidir con un largo puente por dos festivos en Madrid la próxima semana.

"Estamos cada vez peor, la gente se está empezando a mover porque afecta todos los sectores. Nos toca a todos", dijo Charo, una mujer de mediana edad que acudió con sus hijas a la manifestación.

España acaba de entrar en su segunda recesión en tres años y ha vuelto al epicentro de la crisis de deuda de la zona euro.

El Ejecutivo ha propuesto recientemente ahorrar 10.000 millones de euros en los sectores educativo y sanitario, dentro de sus esfuerzos por cumplir con un drástico recorte en el déficit público para pasar del 8,5% del PIB de 2011 hasta el 3,0% en 2013 para cumplir con las metas impuestas por la Unión Europea.

Las marchas de este domingo, marcadas por un clima lluvioso en casi toda España, parecieron menos multitudinarias que las celebradas hace exactamente un mes, después de la primera huelga general contra el gobierno de Mariano Rajoy, que sacó a las calles a centenares de miles de ciudadanos contra la reciente reforma laboral.

Este domingo, Rajoy defendió su agenda reformista por ser imprescindible para hacer frente a la profunda crisis económica del país, y anunció que seguiría aprobando nuevas medidas para devolver al país a la senda del crecimiento.

"La gente no se está moviendo, no sé qué tiene que pasar para que la gente se mueva", dijo Julián, un jubilado que acudió a la manifestación de Madrid, donde se escucharon gritos contra la banca, Washington o la canciller alemana, Angela Merkel.

"No sirven para nada más huelgas generales. El desencanto es tan bestial que la gente no se va a mover", añadió.

Más movilizaciones previstas. José Luis Pérez, de 41 años, y trabajador afiliado a Comisiones Obreras, atribuyó por su parte la menor asistencia de manifestantes en la capital al puente y al clima lluvioso, y sí se mostró a favor de otra huelga general.

"Se va necesitar dentro de nada otra huelga general, quizás en septiembre", dijo a Reuters, acusando al Gobierno de "plegarse a los intereses del mercado".

Los líderes de los principales sindicatos españoles no aludieron a la posibilidad de convocar otra huelga general, pero sí prometieron más movilizaciones contra lo que consideraron un grave desmantelamiento del modelo de sociedad.

"Estos recortes van a suponer la imposición de privatizaciones de servicios básicos y sacrificios para las familias trabajadoras y medias", dijo el líder de la Unión General de Trabajadores (UGT), Cándido Méndez, al término de la marcha en Madrid.

"No podemos permanecer impasibles", añadió.

Por su parte, el secretario general de Comisiones Obreras (CCOO), Ignacio Fernández Toxo, denunció el empobrecimiento de los españoles por las medidas adoptadas por el Gobierno y habló de una "gran operación de transferencia de las rentas del trabajo a las rentas del capital".

"España frente a esto tiene que rebelarse (...) Vamos a seguir, que no le quepa ninguna duda. ¿Hasta dónde? Hasta donde nos acompañe la gente", afirmó.

La nueva jornada de protestas se celebra dos días antes de las tradicionales marchas del 1 de mayo, que podrían ser escenario del anuncio de nuevas medidas de fuerza.