Ciudad de México. Miles de mexicanos marchaban el domingo en la capital de México contra la violencia que azota al país, la cual ha dejado unos 38.000 muertos desde fines de 2006, cuando el presidente Felipe Calderón inició una cruzada frontal contra los cárteles de la droga.

Vestidos en su mayoría de blanco y en silencio, los manifestantes sostenían pancartas con leyendas como "Ni un muerto más", "Basta ya" y "No más sangre", mientras caminaban rumbo al Zócalo de la Ciudad de México, la plaza pública más importante del país.

"Venimos de San Juan Copala, (en el estado de Oaxaca), buscando paz, porque nosotros también sufrimos de violencia e injusticia", dijo Mariana de 21 años, indígena triqui, vestida con un traje tradicional de su etnia.

La movilización arrancó el jueves a unos 75 kilómetros de la capital, en la turística ciudad de Cuernavaca, ahora sacudida por la violencia del narcotráfico, y donde en marzo fue asesinado por presuntos sicarios el hijo del escritor Javier Sicilia, quien encabeza la marcha.

Poco a poco se han incorporado activistas, académicos, artistas, inmigrantes y miembros de agrupaciones sociales, así como familiares de personas que han desaparecido en medio de la violencia.

Con ayuda de un par de amigos, Carlos Castro de 49 años, sostenía una enorme manta con las fotos de su esposa y sus dos hijas. Ellas desaparecieron una madrugada de enero en Xalapa, en el este del país y desde entonces no sabe su paradero.

"No he encontrado otra manera de manifestarme, nadie me ha hablado y la autoridad tampoco sabe de ellas, la idea de venir con esta manta, es enviar un mensaje a las personas que las tienen. Que me las regresen", dijo.

Calderón, quien desde su asunción en diciembre del 2006 desplegó al Ejército para enfrentar a los cárteles, ha ganado elogios en Washington por su dura campaña contra el crimen organizado, que ha conseguido la captura y la muerte de varios capos de la droga.

Pero la muerte de muchos inocentes atrapados en el fuego cruzado de los enfrentamientos entre los cárteles o confundidos por las fuerzas de seguridad ha levantado duros cuestionamientos a la estrategia del gobierno, mientras la violencia se sigue propagando por el país.

"Estamos hasta la madre de un Gobierno aberrante y lleno de impunidad. Queremos paz", exclamó Araceli Vázquez, de 60 años, mientras sostenía una improvisada pancarta con sus reclamos.

Otras movilizaciones más pequeñas estaban planeadas para el domingo por diferentes ciudades del país, mientras que simpatizantes del guerrillero Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) se sumaron al clamor en la víspera con una caminata en el poblado de San Cristóbal de las Casas, en el sureste del país.