Bogotá. Los dos militares colombianos liberados hace dos semanas por las FARC denunciaron este lunes que fueron sometidos a torturas físicas y sicológicas por parte de la guerrilla durante el secuestro en medio de la selva y dijeron que sus vidas siempre corrieron peligro.

En su primer encuentro con la prensa después de que fueron liberados por decisión unilateral de las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el sargento Pablo Emilio Moncayo y el soldado Josué Daniel Calvo narraron parte de sus odiseas como rehenes en la jungla.

"Uno es consciente de que segundo a segundo allá la vida de uno peligra, segundo a segundo, en el momento menos pensando ellos toman la decisión y sencillamente le quitan la vida a uno", dijo Moncayo en una conferencia de prensa.

El sub oficial, quien permaneció más de 12 años secuestrado, recordó que durante siete meses tuvo que caminar en muletas debido a que la guerrilla lo encadenó a un tobillo y se lo apretaron demasiado lo que provocó una infección en una pierna que se puso morada y después negra.

"Fue un tiempo muy amargo", aseguró el militar quien calificó su prolongado secuestro como un tiempo de encuentro y reflexión personal con Dios.

Moncayo reveló que el Ejército siempre estuvo cerca de los sitios en donde permaneció secuestrado pero que por diferentes motivos su rescate no se concretó.

"Estuvo el Ejército siempre cerca a los sitios en donde nosotros nos encontrábamos, solo que por distintas razones, ya se escapan a la voluntad del hombre, no se dio el rescate, pero en varias ocasiones el Ejército estuvo muy cerca a nosotros", afirmó.

Por su parte, el soldado Calvo, quien permaneció casi un año secuestrado, contó que fue capturado con cinco impactos de bala en las piernas y que horas después de su retención la guerrilla intentó asesinarlo en tres ocasiones pero que las armas que le colocaron sobre su pecho no funcionaron al momento de disparar lo que le salvó la vida "milagrosamente".

"En el momento en que me secuestraron me arrastraron sobre una carretera que había en el lugar, hubo maltrato sicológico, no podía caminar durante siete meses (...) me encadenaban en la noche y constantemente me amenazaban de muerte y decían que si intentaba escapar o si había un rescate militar me asesinaban", recordó Calvo.

En poder de las FARC quedan aún 22 efectivos del Ejército y la Policía Nacional que los rebeldes buscan intercambiar con el Gobierno por cientos de guerrilleros encarcelados.

El presidente Álvaro Uribe, quien entregará el poder el próximo 7 de agosto y ha impulsado una ofensiva militar contra la guerrilla, dijo recientemente que está dispuesto a buscar un acuerdo sobre rehenes con los rebeldes con la condición de que quienes sean excarcelados no regresen a la lucha armada ni fortalezcan la capacidad de las FARC para hacer terrorismo.