Perú. Cientos de miles de familias marcharon el sábado por las calles de la capital peruana y otras importantes ciudades del interior del país para exigir medidas más efectivas para erradicar la violencia contra la mujer.

Con el lema "Ni Una Menos", la marcha, cuya primera edición tuvo lugar en 2016, denunció el aumento de feminicidios y tentativas de asesinato de mujeres, y pidió intensificar el trabajo para evitar la violencia machista.

En Lima, la manifestación se inició en el Campo de Marte y recorrió unos tres kilómetros hasta llegar frente al Palacio de Justicia, donde los participantes desplegaron un cartel en el que se podía leer: "No queremos más corrupción, ni más impunidad; las mujeres peruanas queremos justicia".

"Estamos hartos de tanta injusticia hacia la mujer, ya es algo que se está tocando durante mucho tiempo, pero, en realidad, a pesar de las marchas, no se ve que nos escuchan. Sin embargo nosotras estamos aquí luchando para hacernos escuchar", dijo a Xinhua la estudiante Lucía Villanueva.

En la sureña región de Arequipa, la ministra de Mujer y Poblaciones Vulnerables, Ana Choquehuanca, exhortó a las mujeres a que "rompan el silencio y denuncien".

Entre enero y mayo de este año, el Centro de Emergencia de la Mujer, adscrito al ministerio, anunció que había atendido 40.925 casos de violencia sexista, en el 85% de los cuales las víctimas eran mujeres. El 9,5% correspondió a incidentes de violencia sexual, el 51,7 por ciento, psicológica y el 38,8 por ciento, física.

En el primer semestre de este año se han producido 59 feminicidios, un 11 por ciento más que en el mismo período del año pasado, y 132 tentativas. Dieciocho de los asesinatos fueron ocasionadas por los esposos, 39 por convivientes y 32 por exconvivientes, casi siempre por celos o por la negativa de las víctimas a retornar a la vida conyugal.

En todo 2016, hubo 124 feminicidios y 258 tentativas en el país.

"Yo creo que el respeto en la casa tiene que ser lo primero, pero también en la misma sociedad. Hay ejemplos en los medios de comunicación que tienen que atacarse, hay demasiada broma inocente que en realidad no lo es tanto", dijo a Xinhua Francisco Quiróz, que se sumó a la marcha en la capital con su familia.

Durante la manifestación se desplegaron pancartas y se corearon consignas con lemas como "Ni una menos, somos todas", "Soy mía no tuya", "No al acoso callejero" y "Callar es también cómplice".

"Ahora hay un plan con acciones estratégicas y metas, pero este se concentra en la atención del hecho y no es las formas de prevenirlo", explicó Rommy García, de la organización Estudios para la Defensa de los Derechos de la Mujer (DEMUS).

Es necesario, afirmó, que los ministerios de Educación, Salud y Cultura realicen campañas desde la escuela, a fin de erradicar el machismo y la discriminación.

La Policía Nacional del Perú ha informado de que un 45 por ciento de las denuncias que recibe son por maltrato de varones a mujeres y un 50 por ciento son pedidos de garantía.

La Defensoría del Pueblo ha detectado deficiencias en la atención a las mujeres que acuden a las delegaciones policiales, entre ellas, no aceptar las denuncias debido a que las víctimas no presentan heridas visibles o que no se detuvo al maltratador en el momento de la agresión.

La situación se agrava en las instancias judiciales.

A veces, la víctima no puede acreditar 30 días de incapacidad por el maltrato y, entonces, los jueces la derivan junto con el agresor a una junta de conciliación, por lo que no existe una sanción real y el agresor retorna. A eso se agrega la lentitud en los juzgados y muchas veces, por temas por ejemplo económicos, la agredida dejan de asistir a las audiencias.

La Defensoría del Pueblo está por elevar al Congreso Nacional una iniciativa destinada a sancionar, con cárcel o redención con trabajos sociales, de acuerdo al grado de agresión, a los recurrentes en los maltratos.

La Municipalidad Metropolitana de Lima (MML) está aplicando el programa "Hombres que renuncian a la violencia", que ofrece asistencia individual y colectiva mediante terapias a los agresores. En dos últimos años, ha atendido a 72 varones y otras 1.000 personas participan aunque no de forma permanente