Copiapó. Esperanza fue el nombre escogido para la bebé que nació el martes en medio del encierro de su padre, Ariel Ticona, que permanece atrapado a 700 metros de profundidad en una mina en el norte de Chile.

Desde que un grupo de 33 mineros quedó aislado por un derrumbe ocurrido a principios de agosto, sus familiares se han reunido en el acceso a la mina en un asentamiento improvisado llamado "campamento Esperanza", que inspiró el nombre de la recién nacida.

"(Estoy) un poquito triste porque mi hijo no presenció el parto de su hija. Me hubiera gustado que hubiera estado él, pero no se puede. Ya va a ver el video para que esté más contento", dijo la emocionada madre del minero, María Yañez.

La madre de la niña, Elizabeth Segovia, comentó que el padre tendrá la posibilidad de ver el nacimiento de su hija a través de un video grabado durante el parto.

El accidente y los planes de rescate de los mineros han ocupado un espacio en medios locales y extranjeros, y también han ayudado a apuntalar el nivel de aprobación del Gobierno del derechista Sebastián Piñera.

Para el rescate se intentó un fallido acceso por un ducto de ventilación y ahora se trabaja en tres vías simultáneas para intentar sacar a los mineros. La primera de esta perforaciones ya alcanza una profundidad de 268 metros.

En tanto, las autoridades siguen vigilando la salud de los mineros y preparándolos físicamente, aunque el rescate podría tardar algunos meses.

La madre de Esperanza se mostró tranquila y espera tener la paciencia para esperar el retorno de Ticona. "Estoy bien para enfrentar ésto sola y él me da la tranquilidad a través de cartas", dijo Segovia a medios locales.