Río de Janeiro. Un deslave arrasó decenas de casas cerca de Río de Janeiro este miércoles por la noche, empeorando un desastre causado por fuertes lluvias que dejaron al menos 138 muertos en la segunda mayor ciudad de Brasil.

Las lluvias más intensas registradas en más de 40 años en la zona, que comenzaron el lunes, provocaron al menos 180 deslaves que destruyeron casuchas en favelas sobre las laderas de los cerros, causaron la mayoría de las muertes, y dejaron 53 desaparecidos y más de 3.200 personas sin hogar.

Cientos de residentes y socorristas luchaban por encontrar víctimas enterradas el miércoles a última hora luego de que una colina cedió en Niterói, que se encuentra frente a Río del otro lado de la bahía.

"Estamos muy tristes (...) Parece que habían más de 40 hogares", dijo Jose Mocarzel, secretario de servicios públicos de Niterói.

La cadena Globo reportó que dos muertos ya han sido sacados de entre los escombros.

La ciudad, famosa por sus playas y carnavales, volvió a la normalidad lentamente este miércoles luego de que las inundaciones provocaron el caos en los medios de transporte, pero las fuertes lluvias se reanudaron por la noche y los meteorólogos advirtieron que se producirán más.

Los bomberos lucharon durante horas para rescatar a un niño de 8 años que pidió ayuda desde los escombros de una casa derrumbada en una favela sobre la ladera de un cerro, pero cuando lograron acceder al lugar en el que estaba atrapado ya había fallecido.

"Le prometí a su padre que sacaría vivo al muchacho, pero no pude", dijo entre lágrimas el bombero Luis Carlos dos Santos.

El alud en el área histórica de Santa Teresa, en Río, acabó con la vida de al menos 18 personas, la mayoría de las cuales dormía la noche del lunes cuando colapsó la ladera.

Autoridades dijeron que se ha confirmado la muerte de un total de 138 personas en el estado de Río, mientras que 135 sufrieron heridas.

El alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, pidió a la gente que vive en áreas de alto riesgo que se mantuviera alojada de sus casas.

Las autoridades dijeron que al menos 10.000 casas siguen en riesgo de derrumbe. El Gobierno federal envió fuerzas de seguridad adicionales para ayudar en las operaciones de rescate.

Paes solicitó al Gobierno federal la suma de 370 millones de reales (US$208 millones) en ayuda para operaciones de emergencia.

Preocupaciones olímpicas. El caos vial se redujo el miércoles pero el hecho renovó la atención sobre la pobre infraestructura de Río en momentos en que se prepara para ser sede de la Copa Mundial de Fútbol 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016.

El Comité Olímpico Internacional (COI) dijo a través de un comunicado que planeaba conversar con autoridades de Río de Janeiro una vez que la situación se normalice para evaluar en qué forma el desastre podría afectar a los preparativos para los Juegos.

"Seguimos confiados en que Río organizará Juegos de primera calidad en 2016", afirmó el COI en el comunicado.

Niterói era el área más afectada, y de acuerdo al servicio de bomberos 67 personas murieron allí.

En una de las favelas de Niterói, los vecinos buscaban desesperadamente a sobrevivientes entre los escombros de 10 viviendas que colapsaron por un alud, reportó la cadena Globo.

"Perdí a mi cuñada y a una sobrina y mi sobrino y cuñado aún están desaparecidos", dijo a Globo el enfermero Samuel Franca, quien logró rescatar a su hermana de los escombros el día anterior.

El tráfico volvía a fluir en casi todos los barrios de Río de Janeiro luego de quedar casi paralizado el martes, aunque el alcalde Paes instó a la población a posponer reuniones y evitar desplazamientos innecesarios. Las escuelas permanecieron cerradas por segundo día.

"Desde el punto de vista de la movilidad, la situación es mejor que ayer", dijo Paes a la prensa.

En enero, al menos 76 personas perdieron la vida en inundaciones y deslaves en los estados de Río de Janeiro, Sao Paulo y Minas Gerais, los más poblados de Brasil.

En aquella oportunidad, decenas de personas murieron en un deslave que afectó un centro vacacional en una playa ubicada entre Río de Janeiro y la ciudad costera de Santos.