Bogotá. Las bandas criminales, nuevo foco de atención de Estados Unidos en Colombia, son la principal amenaza para los derechos humanos en el país sudamericano y en el 2010 fueron responsables de un aumento del 40% en las masacres, dijo este jueves Naciones Unidas.

Las denominadas bandas criminales emergentes están conformadas por antiguos paramilitares de ultraderecha que depusieron las armas en una negociación de paz con el gobierno y están directamente vinculadas con la producción y el tráfico de cocaína, de acuerdo con fuentes de seguridad.

El informe de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos sobre Colombia afirmó que el aumento de las masacres que se registró en Colombia en el 2010 está asociado con la actividad de estos grupos armados ilegales.

"Estos grupos, si tal vez, son hoy en día la amenaza principal para el “Estado de Derecho” y para la garantía de los derechos humanos", dijo el representante en Colombia de la alta comisionada, Christian Salazar, en una conferencia de prensa.

La ONU también responsabilizó a las bandas criminales de homicidios, amenazas, extorsiones, actos de violencia sexual y desplazamientos en varias de las regiones.

Salazar sostuvo que las bandas criminales tienen un gran poder de corrupción al interior del Estado, que se debe combatir, y que cuentan con la tolerancia e incluso connivencia en algunas zonas del país de efectivos de las Fuerzas Armadas.

"La oficina en Colombia observó con preocupación un aumento de la violencia generada por estos grupos armados ilegales en el 2010", señaló el informe.

Bandas, en la mira de EE.UU. De acuerdo con estadísticas del gobierno citadas por la ONU en el informe, hasta noviembre del 2010 fueron reportadas 38 masacres con 179 víctimas frente a la cantidad de 27 matanzas con 139 muertos en el 2009.

Las autoridades de Estados Unidos intensificaron sus esfuerzos por reprimir a las bandas colombianas que envían cocaína a los cárteles en México, en donde se enfrentan contra las fuerzas de seguridad de su país.

Las denominadas bandas criminales ocuparon los espacios que dejaron los escuadrones paramilitares de ultraderecha y los desmantelados cárteles de Medellín, Cali y el Norte del Valle.

La oficina de la Fiscalía Federal en Miami estableció una unidad especial para concentrarse en combatir a las pandillas colombianas junto con responsables judiciales de este país sudamericano.

Colombia es considerado como el primer productor mundial de cocaína con alrededor de 410 toneladas métricas anuales, actividad de la cual la guerrilla obtiene millonarios ingresos, mientras mantiene enfrentamientos con las Fuerzas Armadas en un conflicto que ya tiene más de cuatro décadas.

Salazar también calificó como preocupante los asesinatos de dirigentes sindicales y defensores de derechos humanos, los abusos contra indígenas y afrocolombianos, así como la práctica sistemática por parte de las bandas criminales y de la guerrilla de asesinatos, torturas, desplazamiento forzado y de actos de violencia sexual.

El representante reconoció que existen iniciativas legislativas y de gobierno prometedoras para los derechos humanos, aunque advirtió que "la situación sigue siendo grave".