México. Los desastres naturales podrían acarrear un costo anual de un billón de dólares a la economía mundial en dos décadas, el doble de lo que cuestan hoy, si los países no mejoran sus políticas de prevención de riesgos y combaten el cambio climático, advirtió un alto funcionario de las Naciones Unidas.

El representante especial del secretario general de la ONU para la Reducción del Riesgo de Desastres, el australiano Robert Glasser, aseguró desde México que la falta de nuevas acciones "duplicaría" los US$520.000 millones que los efectos de huracanes, inundaciones, sequías, terremotos y otros peligros naturales cuestan cada año en la actualidad.

Sólo la industria del vino pierde US$10.000 millones de dólares anuales por desastres naturales, algunos causados por el cambio climático, lo que lleva a pensar que la estimación de la cifra total es conservadora.

Cerca de 6.000 representantes de 182 países se reunirán en la quinta Plataforma Global para la Reducción del Riesgo de Desastres del 24 al 26 de mayo en la ciudad-balneario de Cancún, en la costa sureste de México, para abordar acuerdos que lleven a fortalecer leyes e instituciones que hagan frente a la problemática.

En la primera jornada se desarrollará un foro de líderes al que está previsto que asistan 15 jefes de Estado y 60 ministros de los diferentes países, incluido el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto.

"Si los países no actúan para reducir los gases de efecto invernadero, no actúan para incorporar el riesgo en las inversiones económicas y no implementan el acuerdo marco Sendai, entonces veremos un mundo que tendrá un gran aumento en el número de desastres y peligros".

En el presente se registra el doble de desastres naturales que hace 40 años y su severidad también va en aumento, pero un número significativo de naciones no han tomado las medidas necesarias para prevenir los riesgos y reducir los costos, señaló Glasser.

El año pasado cerró con 318 desastres a nivel global que causaron 8.000 muertos y afectaron en total a 445 millones de personas, además de que se estima que las sequías, inundaciones y demás peligros llevan a la pobreza a 24 millones de habitantes cada año.

Las consecuencias ocurren a veces porque los Gobiernos ignoran los riesgos y permiten la construcción de infraestructuras críticas, como hospitales, en zonas que se inundan con tormentas, ejemplificó el también jefe de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción de Riesgos de Desastres (UNISDR).

Glasser remarcó que además están aumentando los conflictos sociales o políticos en los que algún desastre natural estuvo entre los factores que los detonaron.

La crisis siria, argumentó, estuvo precedida por tres años de sequías que empujaron a cientos de campesinos a desplazarse a las ciudades, lo que contribuyó a que se desatara el conflicto en 2011.

Como efecto, el desplazamiento masivo de sirios hacia Europa en busca de refugio por la guerra en su país fue uno de los causantes, a juicio de muchos analistas, de que los británicos votaran en 2016 a favor de que el Reino Unido saliera de la Unión Europea.

La mezcla de una ola de calor en Rusia, sequía en Canadá e inundaciones en Australia en 2010 y 2011 se reflejó en un aumento del precio de los granos que causó episodios de tensión y alborotos en Africa, complementó.

"El clima extremo tiene consecuencias para la estabilidad y el cambio político" y para frenar o reducir las consecuencias, puntualizó Glasser, hay que combatir los gases contaminantes y ejecutar el marco Sendai, una estrategia aprobada por los miembros de la ONU en 2015 en Japón.

Ambos pasos, dijo, son esenciales en el caso de América Latina, una región que es propensa a los desastres naturales causados por el cambio climático.

"Cada país tiene diferentes peligros y México tiene la mayoría de ellos: tormentas, huracanes, inundaciones, sequía, volcanes, terremotos", enumeró.

"Si los países no actúan para reducir los gases de efecto invernadero, no actúan para incorporar el riesgo en las inversiones económicas y no implementan el acuerdo marco Sendai, entonces veremos un mundo que tendrá un gran aumento en el número de desastres y peligros", concluyó