Mesa, EE.UU. Siguiendo un dato, un equipo SWAT de la policía cerró una calle, confinó una escuela y luego abrió de golpe la puerta de una vieja casa en donde decenas de inmigrantes ilegales estaban refugiados.

Los ayudantes del sheriff capturaron a tres hombres que salieron corriendo y arrestaron a 24 personas sospechosas de ser inmigrantes ilegales que recientemente llegaron desde México.

"Hubo disparos y la gente de la policía iba y venía, el camino fue cerrado (...). Fue caótico", contó Virginia Mongold, quien observó el despliegue de la operación el lunes, la número 56 de tales operativos en el valle de Phoenix este año.

La inmigración ilegal y crímenes relacionados con la frontera tienen a residentes como Mongold y a sus autoridades electas tan irritados que el mes pasado Arizona aprobó la legislación más dura de Estados Unidos contra la inmigración.

La decisión desencadenó un encendido debate sobre los crímenes, la discriminación racial y la vigilancia policial que llegó más allá de las fronteras del estado.

La ley busca combatir la inmigración ilegal en el desértico estado, el principal paso para inmigrantes ilegales desde México y un concurrido punto de ingreso para cárteles mexicanos que trafican drogas para un voraz mercado estadounidense.

La gobernadora republicana de Arizona, Jan Brewer, acusa al gobierno federal de fracasar en la seguridad de la frontera con México e indica que la ley estatal es necesaria para frenar la violencia y los crímenes relacionados con la inmigración ilegal.

Como ejemplo de crímenes vinculados a la frontera, Brewer destacó las "casas de paso", donde contrabandistas suelen maltratar a inmigrantes para sacarles dinero por guiarlos por la escabrosa frontera, así como también perpetrar secuestros relacionados con al narcotráfico.

"No hay una prioridad mayor que la de proteger a los ciudadanos de Arizona", comentó.

"No podemos sacrificar nuestra seguridad por la codicia asesina de los cárteles de droga. No podemos permanecer ociosos mientras las 'casas de paso', los secuestros y la violencia comprometen nuestra calidad de vida", aseguró.