Madrid. El Parlamento de Cataluña hizo historia este miércoles al votar a favor de prohibir las corridas de toros, polémica seña de identidad de España que a partir de 2012 será ilegal en una comunidad autónoma donde la negativa del Tribunal Constitucional a reconocerla como nación ha avivado los sentimientos separatistas

La iniciativa legislativa fue aprobada por 68 votos a favor y 55 en contra. Nueve diputados se abstuvieron en una votación en la que los representantes de los dos principales partidos, Convergencia i Unió y Partido Socialista de Cataluña, contaron con libertad de voto.

"Se ha escuchado el grito de una sociedad que se replantea sus propias tradiciones", dijo Anna Mulá, de la plataforma Prou! (Basta!), que propició el debate parlamentario gracias a la recogida de 180.169 firmas.

"Más allá de la tradición y la plasticidad, sobre la arena se mata a un ser vivo (que cuenta) con un sistema nervioso. Si somos capaces de acabar con la crueldad seremos capaces de acabar con la brutalidad del mundo", añadió Mulá durante su intervención previa a la votación.

Reflejo de la enorme expectación generada por el debate, la tribuna del Parlament estuvo repleta de invitados, desde los partidarios de acabar con la crueldad hacia el animal, que estallaron de alegría al conocer el resultado, hasta toreros y ganaderos abatidos por una decisión que creen que termina con una tradición cultural de siglos.

En la sesión parlamentaria en la que los representantes políticos presentaron sus argumentos, los diputados contrarios a la prohibición de las corridas criticaron un debate que en su opinión se debe a una cuestión identitaria movida por el sentimiento separatista de Cataluña respecto a España.

"Dejen ustedes de borrar la Cataluña real, dejen que los ciudadanos pongan la bandera que quieran, dejen que los ciudadanos vayan a los toros si quieren (..) quieren eliminar todo lo que huele a que Cataluña forma parte de España", dijo el portavoz del Grupo Mixto, Alberto Rivera.

La moratoria hasta 2012 permitirá estudiar indemnizaciones a los posibles afectados, que podrían suponer entre 300 y 400 millones de euros y costarían a cada catalán unos 40 euros, según los datos aportados por la Plataforma de Difusión de la Fiesta.

Respeto a una decisión soberana. El presidente de la Generalitat, José Montilla, aficionado a los toros, dijo que la votación no es un "termómetro" de las relaciones de Cataluña con España, apenas un mes después de que el Tribunal Constitucional rechazara algunos puntos del Estatuto de autonomía, entre ellos el que identificaba a Cataluña como "nación" y el que daba prevalencia al catalán frente al castellano.

"Espero moderación y sentido de la responsabilidad" respecto a esta votación, dijo Montilla, que explicó sus motivos para votar en contra de la prohibición.

"Hubiera preferido que la continuidad o no de las corridas formara parte de una decisión tranquila y normalizada de los hábitos sociales de los catalanes y en consecuencia también de la imparable cultura en favor de los derechos de los animales antes que por cualquier imposición legal", añadió

Su postura es similar a la que mostraban los pro-taurinos, que eran partidarios de que la fiesta acabase muriendo por sí misma en una comunidad donde las corridas tienen poca raigambre.

Con esta decisión, Cataluña se convierte en la segunda comunidad autónoma que prohíbe los toros, después de que Canarias hiciera lo propio en 1991.

Aunque existen pocos estudios al respecto, los grupos antitauromaquia y de defensa de los derechos de los animales citan un sondeo de Gallup realizado en 2006, según el cual el 72,1% de la población española afirmaba no tener ningún interés por los espectáculos taurinos, llegando al 81,7% en las personas con edades entre los 15 y los 24 años.