Por segundo año consecutivo este 8 de marzo mujeres, travestis y transexuales de muchos lugares del mundo dejarán sus tareas en el Paro Internacional de Mujeres para protestar contra la desigualdad que las afecta en la vida laboral, personal y social.

"Si nos paramos todas, la tierra se mueve", es una de las proclamas incluidas en el llamamiento consensuado entre colectivos de mujeres de unos 70 países con el que en el Día Internacional de la Mujer se busca visibilizar el largo camino que aún queda por recorrer para que la igualdad entre hombres y mujeres sea un hecho.

En cientos de asambleas que se celebraron desde hace meses en los diferentes países, se resolvió hacer, además de la tradicional marcha, un paro laboral, estudiantil, de cuidados y de consumo, para evidenciar la importancia del aporte de las mujeres a la vida y la economía de la sociedad.

Y es que la violencia contra las mujeres no distingue clases sociales ni fronteras. Según el informe Carga Global de la Violencia Armada (GBAV, por sus siglas en inglés) de la Declaración de Ginebra, se estima que cada año 60.000 mujeres y niñas mueren violentamente a manos de hombres. "Si nuestras vidas no valen, produzcan sin nosotras", señala el llamamiento.

Pero el feminicidio es sólo la forma más extrema de violencia contra las mujeres en un sistema dominado por los hombres. Las mujeres son más pobres, cobran salarios más bajos, son víctimas de trata de personas, no ocupan cargos de poder ni en la economía ni en la política, son acosadas sexualmente en la vida cotidiana. La lista es larga.

En todo el mundo. Las movilizaciones se repiten en muchas ciudades del mundo. El hastag #8M reúne a las participantes en las redes y permite compartir experiencias. 

En América Latina hay convocatorias en casi todas las grandes capitales. Entre ellas se destaca el caso guatemalteco, donde mujeres de varias organizaciones de derechos humanos y de la mujer realizan una vigilia en honor a las 41 niñas fallecidas y 15 heridas del hogar estatal de Guatemala, en la Plaza de la Constitución de la capital del país.

 

Música, teatro, ceremonias, discursos, consignas y reflexiones circularon en el parque central para conmemorar a las víctimas y cuestionar el avance del proceso penal en contra de nueve personas, entre exfuncionarios y policías que tenían a cargo la protección de las menores.

Historia. Las banderas que levantaron por primera vez aquellas obreras textiles de Nueva York un 8 de marzo de 1857 son alzadas ahora por nuevas generaciones de mujeres en todo el mundo.

La idea del paro en sí se remonta a una protesta masiva que tuvo lugar en Polonia el 3 de octubre de 2016 contra un proyecto de ley que penalizaba el aborto. Las activistas polacas conectaron luego con movimientos de otros países y así el 8 de marzo de 2017 tuvo lugar el Primer Paro Internacional de Mujeres.

Bastante influye este año en la convocatoria el movimiento #MeToo, iniciado en Hollywood por las denuncias de acoso sexual contra el productor Harvey Weinstein. Primero habló una actriz, después otra. Y se desencadenó así una avalancha de denuncias contra actores, directores, productores y demás hombres fuertes del mundo del espectáculo.

Una vez perdido el miedo, las denuncias por agresiones sexuales se hicieron oír en todos los ámbitos de la sociedad de muchos países.