Lima. Pese al alto grado de desarrollo económico que han alcanzado algunos países de América Latina en los últimos años, aún existen altos índices de desigualdad social en la región, afirmó la representante interina de ONU-Mujeres, Belén Sanz.

"América Latina todavía presenta altos índices de pobreza social, rural, urbana, desigualdad que afecta a grupos étnicos, a colectivos específicos y, de un modo importante, a las mujeres y las niñas", dijo Sanz en entrevista a Xinhua en Lima.

La funcionaria de este organismo internacional participó esta semana en la capital peruana en la reunión de Monitoreo Participativo para la Rendición de Cuentas (MPRC) para la aplicación de la nueva agenda de Desarrollo Mundial Post-2015.

"Para entender la magnitud de cómo afecta la pobreza a la mayoría de mujeres latinoamericanas, es importante comprender que todavía existe desigualdad, pese a la creciente prosperidad", destacó Sanz.

"Todavía en la región existe 17% de pobreza y este flagelo afecta más a las mujeres y hay una brecha de desigualdad", sostuvo durante este encuentro que reunió a representantes de Albania, India, Reino Unido, México, Estados Unidos, Guatemala, Kosovo, Montenegro y Bangladesh.

Sanz lamentó que pese a los grandes logros socioeconómicos registrados en la última década en América Latina, unas 130 millones de personas sufren pobreza crónica, además de que se practican políticas laborales discriminatorias de género que afectan a las mujeres.

"Lamentablemente en la región todavía hay países donde las mujeres trabajan de ocho a 30 horas más que los hombres", explicó.

En materia de educación, la funcionaria reconoció que se han logrado algunos avances.

"Ha habido avances en materia de derechos de las mujeres en los últimos años, se ha conseguido que en la educación haya avances y la matrícula de niñas en primaria, secundaria y las jóvenes a nivel universitario", detalló.

En materia política, destacó que la región ha avanzado más que en otros aspectos y esto se refleja en una masiva participación electoral y en el ejercicio de los puestos públicos pasando desde los niveles más bajos hasta la cúspide.

"América Latina es la región del mundo con mayor cantidad de jefas de Estado y con el mayor índice de participación política", indicó.

Sanz reconoció que el desarrollo de los derechos de las mujeres, que en algunos aspectos ha avanzado significativamente, y en otros todavía es víctima de la brecha social que existe en estos países.

"Para entender la magnitud de cómo afecta la pobreza a la mayoría de mujeres latinoamericanas, es importante comprender que todavía existe desigualdad, pese a la creciente prosperidad", subrayó.

Coincidió con el informe de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que en noviembre de 2014 precisó que pese a la disminución de la pobreza general, la pobreza femenina se incrementó en las últimas décadas.

Las mujeres rurales son las más afectadas por la pobreza femenina y constituyen alrededor de 58 millones de personas, de las cuales 4,5 millones de ellas son productoras agropecuarias y son pieza clave de la seguridad alimentaria en la región.

"Hay una desigualdad significativa que redunda, definitivamente, en la pobreza", puntualizó Sanz durante el encuentro de Lima donde se busca generar nuevos mecanismos de monitoreo para alcanzar las metas establecidas.

Sostuvo que ONU-Mujeres propone una nueva agenda Post 2015 debe contar con una decidida participación de la sociedad civil, se debe tener en cuenta las condiciones locales de cada país y se garantizar una plena participación de todos los actores y en especial de la sociedad civil.

"En ONU-Mujeres, donde trabajamos por los derechos de las mujeres buscamos que las mujeres sean activas participantes de estos procesos de monitoreo, porque eso redunda en democracias mucho más sanas", anotó.

Sanz recordó que este año se cumple dos décadas de la aplicación de la Declaración de la Plataforma de Acción Beijing, la cual se adoptó durante la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer que se llevó a cabo en la capital de China en 1995.

Sobre la agenda Post-2015, precisó que representa un hito y contribuirá a crear una agenda internacional de desarrollo, que marcará la diferencia sobre las metas anteriores y se convertirá en un marco de transformación para avanzar en los derechos sociales.

"Esta nueva agenda contribuirá, en definitiva, a generar un mundo más sostenible y creemos que esto será el fruto de un compromiso internacional y también de un compromiso asumido por todos los Estados.

Las sugerencias surgidas de la reunión de Monitoreo Participativo para la Rendición de Cuentas (MPRC) en Lima serán llevadas a la 70 Asamblea General de la ONU, la cual se llevará a cabo en septiembre próximo y de donde saldrá la nueva agenda de Desarrollo Mundial Post-2015.

La ONU constituyó un plan para el cumplimiento de ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio en 2015, los cuales incluyen la erradicación de la pobreza extrema y el hambre; lograr la enseñanza primaria universal; promover la igualdad entre los sexos y el empoderamiento de la mujer; reducir la mortalidad de los niños menores de cinco años.

Mejorar la salud materna; Combatir el VIH-sida, la malaria y otras enfermedades; garantizar la sostenibilidad del medio ambiente; y fomentar una alianza mundial para el desarrollo.