Lima. La Justicia de Perú otorgó este martes libertad condicional a la estadounidense Lori Berenson, tras cumplir 15 de los 20 años que contemplaba su sentencia a cárcel tras un polémico juicio por colaborar con un grupo guerrillero en el país andino.

La decisión, de una corte judicial que sesionó en una sala especial dentro de un penal en Lima, se concretó a pedido de la defensa de Berenson, de 40 años, detenida en 1995 por colaborar con el izquierdista Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), activo en Perú en las décadas de 1980 y 1990.

"El primer juzgado penal supraprovincial (...) resuelve declarar procedente el beneficio penitenciario de liberación condicional solicitado por la sentenciada Lori Berenson", dijo un funcionario judicial al leer la sentencia, que le impide salir del país.

Tras la misma, los fiscales y el abogado del Estado peruano apelaron el fallo, mientras que Berenson -quien lucía delgada y vestía pantalón marrón, camiseta azul y un chal a rayas- aceptó la resolución del juzgado.

El fallo se produce una semana antes de la visita oficial a Estados Unidos del presidente peruano, Alan García, quien planea reunirse con el mandatario Barack Obama el 1 de junio.

El abogado de Berenson, Aníbal Apari, un excarcelado guerrillero del MRTA que tiene un hijo con la estadounidense, afirmó que ella saldría en libertad en las próximas 24 horas.

"La magistrada ha dado una resolución impecable. Puede haber críticas, pero está bien sustentada", agregó.

Impedida de salir del país. Según fuentes judiciales, desde el 2003, cuando se aprobaron beneficios para condenados por violencia política, más de 500 presos encarcelados por terrorismo han sido liberados luego de cumplir tres cuartos de su condena.

Berenson podría ahora enfrentar un pedido de expulsión del país andino por parte del Ministerio de Justicia y de la Procuraduría del Estado peruano, que la consideran aún como peligrosa para la sociedad, según fuentes judiciales locales.

Sin embargo, junto a la resolución judicial de libertad condicionada, Berenson quedó impedida de salir del país.

"Jurídicamente no es posible (una expulsión del país)", afirmó el abogado de la estadounidense.

Para sustentar el pedido de libertad condicional, la defensa de Berenson acreditó como futuro domicilio de la estadounidense una vivienda ubicada en un distrito limeño.

Pero para el procurador del Estado peruano para casos de terrorismo, Julio Galindo, eso no asegura que la estadounidense cumpla con el régimen de una libertad vigilada.

La mujer neoyorquina fue capturada mientras viajaba en un autobús por Lima junto a la esposa del guerrillero Néstor Cerpa, quien dirigió con otros rebeldes del MRTA en diciembre de 1996 la mayor toma de rehenes de Latinoamérica, en un audaz asalto en la residencia del embajador japonés en este país.

Los secuestrados fueron liberados cuatro meses después, luego de una espectacular incursión militar que dejó 15 rebeldes, dos agentes de seguridad y un rehén muertos.

Estando en prisión, Berenson se casó con Apari en el 2003. Ambos tuvieron en el 2009 un hijo, que ha vivido con su madre en la prisión para mujeres Santa Mónica, ubicada en Lima.

Nueva vida. La madre de Berenson, Rhoda Berenson, se mostró complacida por la decisión de la Justicia peruana, que estuvo bajo la presión pública en un país que vivió en carne propia la violencia política en décadas pasadas.

"Nosotros estamos extasiados y muy complacidos de que la jueza peruana (Jessica León) dictaminó que Lori ganó su libertad condicional", dijo a Reuters Rhoda Berenson en una conversación telefónica desde Nueva York.

"Ella y su bebé pueden ahora comenzar una nueva vida juntos", agregó.

Berenson y su familia sostienen que es inocente y afirman que sólo trabajó con los activistas sociales progresistas y no con combatientes armados del grupo rebelde.

El caso de la guerrillera presa concitó durante algunos años la atención y reclamo de legisladores de Estados Unidos, que abogaron por un debido proceso a Berenson.

El MRTA junto a Sendero Luminoso fueron los dos grupos rebeldes que pusieron en jaque al Estado peruano en las décadas de 1980 y 1990, cuando la violencia dejó al menos 69.000 muertos y desaparecidos, según datos oficiales.

La estadounidense fue sentenciada primero a cadena perpetua en enero de 1996 por una corte militar, cuyos jueces se cubrían el rostro para proteger sus identidades en momentos en que la violencia de la guerrilla era latente en este país.

Luego, tras la caída del gobierno del ex presidente Alberto Fujimori -que actuó con mano dura frente a la guerrilla con duras leyes y mayor fuerza para los militares-, un segundo proceso conformado por un panel de jueces civiles redujo la condena de Berenson a 20 años, en el 2001.