Cancún. No exento de dificultades concluyó la cita mexicana que busca generar un acuerdo para combatir el cambio climático, a raíz de la renovación del Protocolo de Kioto.

Mientras los países emergentes apelaban a la continuidad, las potencias -como Japón y Estados Unidos- no aceptan los niveles de exigencia para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero si no se comprometen las naciones en vías de desarrollo. Este cruce de intereses no pudo ser resuelto y la decisión fue reanudar las negociaciones en la cumbre de 2011.

Según señala el portal Infobae, donde sí hubo consenso fue en un paquete de medidas a favor del llamado "Fondo Climático Verde". La Unión Europea, Japón y los EEUU prometieron alimentar el proyecto de manera inmediata con 30 mil millones de dólares. Este aporte de corto plazo se verá aumentado dentro de una década en más del 300%.

"Esta es una nueva era de cooperación internacional sobre  el cambio climático", dijo la canciller mexicana, Patricia Espinosa, presidente de la conferencia, dirigiéndose a los delegados en el final de las dos semanas de negociaciones eclipsadas por las disputas entre países ricos y  pobres.

En el paquete de medidas de lucha contra el cambio climático aprobado consta también un mecanismo de protección de los bosques tropicales del planeta, cuya masiva deforestación provoca el 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo.

Bolivia objetó todos los acuerdos aprobados al término de la conferencia y podría recurrir al tribunal de La Haya para impugnar el acuerdo, que reunió a 194 países. Considera que no atienden las necesidades de la lucha contra el calentamiento global del planeta y que tampoco acogen las propuestas de la conferencia de los pueblos organizada en su país en abril.