Rusia. A pesar de los esfuerzos de Washington por perjudicar económicamente a Moscú, la nueva ley estadounidense aprobada por el Congreso no solo no tendrá los efectos esperados, sino que estimulará la economía rusa, indica Vladímir Lepejin, analista político y director del Instituto de la Comunidad Económica Eurasiática.

"Al imponer nuevas sanciones, lo que Estados Unidos espera obtener son efectos positivos para su país y negativos para Rusia. Pero, en realidad, estas medidas podrían tener más bien un efecto negativo para Washington, dado que podrían reducir su influencia internacional y unir a los países no occidentales contra ellos", asegura Lepejin.

Si bien las sanciones impuestas desde el Congreso de EE.UU. contemplan restringir y reducir las condiciones con las que las compañías rusas solicitan préstamos [a los bancos estadounidenses], las corporaciones rusas darán media vuelta y buscarán esos préstamos en otra parte, es decir, en entidades bancarias no occidentales.

Las medidas adoptadas por los estadounidenses estimularán en el país eslavo el desarrollo de un sistema financiero desarrollado y soberano, opina Lepekin.

Incluso si las compañías rusas salen dañadas tras la imposición de las sanciones estadounidenses —algo que podría suceder si acaban perdiendo los contratos sobre hidrocarburos con la Unión Europea—, esas mismas sanciones podrían significar también una oportunidad para el país.

"Washington acaba de abrirle a Moscú una ventana de posibilidades. Ahora le toca a Rusia decidir si la utiliza en su propio beneficio", destaca el analista.

La historia se repite, pero solo hasta cierto punto. Varios analistas alertan que se observa un paralelismo entre la presión a la que se está sometiendo a Rusia con la situación vivida en los años 80 del siglo XX, cuando Washington utilizó también sanciones y manipuló los precios del petróleo. Aquello tuvo como consecuencia el colapso de la economía de la URSS.

Lepejin asegura que la economía rusa continúa todavía a merced y depende sobremanera de los precios del gas y del petróleo, pero también destaca que Washington no conseguirá lo que sí consiguió hace 30 años.

"En los 80, la economía estadounidense iba como una locomotora, pero ahora el país está en crisis. Además, se están levantando tensiones entre distintos grupos de influencia del 'establishment' estadounidense. A algunos de ellos no les interesa la confrontación con Rusia o con China, por poner dos ejemplos", resume Lepejin.

El presidente estadounidense, Donald Trump, firmó el 2 de agosto del 2017 la ley que imponía nuevas sanciones contra Rusia, Irán y Corea del Norte. Las restricciones afectan a sectores tan dispares de la economía rusa como la minería, la industria automotriz, los bancos y las compañías energéticas. La pieza legislativa limita también la potestad del mandatario estadounidense de levantar dichas sanciones sin el consentimiento del Congreso.