Yushu, China. El presidente chino, Hu Jintao, voló el domingo al remoto y devastado condado de Yushu para acelerar la distribución de ayuda, mientras los monjes tibetanos creman a las víctimas de un terremoto que ha dejado al menos 1.706 personas muertas.

El líder espiritual tibetano Dalai Lama pidió el sábado a Pekín si podía visitar la región para consolar a las víctimas.

Socorristas chinos rescataron a un hombre de 68 años desde los escombros en la madrugada del domingo. El hombre estuvo atrapado por 100 horas, informó la agencia oficial de noticias Xinhua.

"Salvar vidas sigue siendo la mayor prioridad. Atesoramos cada vida y al mismo tiempo debemos garantizar que las víctimas recuperen una vida normal", dijo Hu a Phoenix TV antes de visitar un salón de clases en un orfanato local.

Cientos de camiones militares, a los que se sumaron caravanas de ayuda organizadas por grupos privados, recorrieron 1.000 kilómetros desde la capital provincial hasta Gyegu, la capital de condado, donde los sobrevivientes están cada vez más desesperados por alimento y refugio. Ellos hacían fila por comida o combustible, sujetando fuentes o latas.

Hu visitó la dañada aldea de Zhaxi Datong en las afueras de Gyegu, dijo Xinhua. El recortó un viaje por Sudamérica para volar a la región.

En la aldea Tuanjie, a las afueras de Gyegu, trabajadores de ayuda distribuían frazadas en un monasterio local, pero dijeron que la elevada altitud limita su capacidad para transportar comida.

"Nunca antes habíamos tenido un terremoto grande, así que esto es completamente inesperado para nosotros y no estábamos preparados", dijo He Zhanlu, líder del equipo de distribución de ayuda en la aldea. "A esto se suma que la ayuda que está llegando a nosotros desde todo el país, así que las condiciones de tránsito en el camino son un problema logístico", agregó.

Algunas organizaciones no gubernamentales han establecido centros de distribución en las afueras de Gyegu para evitar los saqueos y las peleas por comida que han ocurrido en el pueblo.

"La situación de seguridad es calmada. Hasta el momento no hay grandes incidentes criminales", dijo el portavoz del Ministerio de Seguridad Pública Wu Heping, advirtiendo a los ciudadanos que tengan cuidado de las organizaciones de caridad fraudulentas que recaudan ayuda por el terremoto.

Cientos de cuerpos cremados. Monjes tibetanos se han acudido de toda la meseta tibetana para ayudar a las obras de ayuda y para cantar a los muertos en la devota región budista. Ellos estiman que cremaron el sábado a más de 1.000 cadáveres en una colina en las afueras de Gyegu.

Familiares llevaban más cuerpos envueltos a los cientos de monjes budistas. Los monjes, muchos de los cuales llegaron en camionetas desde otras regiones tibetanas, estiman que han cremado más de 1.000 cadáveres en las faldas de una colina en las afueras de Gyegu.

Si bien es poco probable que China permita una visita del Dalai Lama, quien huyó a India en 1959 después de un levantamiento fallido, Pekín parece estar reconociendo lentamente la importancia de la respuesta budista en esta zona tibetana tradicional.

Xinhua dijo que el Panchen Lama, apoyado por Pekín, envió una donación y un mensaje a los tibetanos en Yushu a través del Frente Unido, un brazo del Partido Comunista diseñado para acercarse a grupos no comunistas de otras etnias.

El primer ministro Wen Jiabao visitó un monasterio el viernes y agradeció a los monjes por su labor, dijeron periodistas extranjeros en Yushu, aunque medios estatales no reportaron su visita.

Hurgando en los escombros. Los residentes y equipos de socorro revisaban los escombros de casas derrumbadas, buscando cadáveres y artículos para facilitar un poco la vida en las improvisadas tiendas de campaña o a la intemperie.

"Nuestro primer problema es que no hay suficientes tiendas, y muchas de las que están llegando son destinadas a personas con influencias", dijo Dongzhu, un tibetano que estaba hurgando el sábado los restos de su casa derrumbada en busca de cualquier cosa útil.

Las duras condiciones en la meseta tibetana, Gyegu se encuentra a unos 4.000 metros sobre el nivel del mar, donde la temperatura baja más allá del punto de congelación durante la noche y fuertes vientos soplan de manera constante, significan que la reconstrucción es urgente.

"Cuando llega el invierno aquí, es muy, muy frío y con mucho viento también", dijo Dongzhu. "No puedo imaginar cómo será vivir en una pequeña tienda cuando llegue el invierno", agregó.

Las donaciones de las provincias han alcanzado los 225 millones de yuan (32,97 millones de dólares), dijo el domingo Zuo Ming, un funcionario del Ministerio de Asuntos Civiles.

"Por el momento, los suministros que están siendo enviados son suficientes para garantizar que las personas tengan refugio, agua y comida. Desde luego, hay escasez, y muchos de los suministros aún están en camino", dijo a periodistas.

Estudiantes tibetanos en las ciudades de la región se han ofrecido como traductores voluntarios en los hospitales, donde los pacientes no se pueden comunicar con los médicos chinos, informó la agencia de noticias Xinhua.

La familia de Dongzhu estaba durmiendo a la intemperie en su jardín, con noches gélidas, rodeados de estatuas budistas y otros artículos recuperados.

"No hay forma alguna de que las familias de esta zona puedan pagar por casas nuevas por sí mismas, y después de esto nosotros vamos a querer casas más resistentes", dijo Dongzhu, un funcionario local jubilado de unos 60 años.

Muchas familias locales ganan pocos miles de yuan al año gracias a pequeños negocios, trabajo itinerante o pastoreo de yaks y cabras.